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domingo, 26 de mayo de 2013

Rosberg se corona en el caos de Mónaco

El piloto de Mercedes logra su segunda victoria el día que se cumplen 30 años de la su padre en el mismo escenario y Vettel, segundo, amplía su distancia como líder

Rosberg festeja su triunfo - AFP. 

Para el Principado el de 1983 fue un gran premio difícil de organizar. Hacía seis meses que su Alteza Serenísima la Princesa Grace de Mónaco había perdido la vida en un accidente de coche cuando circulaba con su hija menor, Estefanía –que salió ilesa–, en la misma carretera donde había rodado Atrapa a un ladrón, de Alfred Hitchcock. En un escenario de cine murió Grace Kelly, la que había sido una de las actrices más admiradas por Hollywood y que había renunciado a los papeles para ser princesa. En ese contexto, con un
Mónaco todavía desolado por su pérdida, Keke Rosberg logró su segundo triunfo en la Fórmula 1 hace justo 30 años. Su hijo le homenajeó en el mismo lugar, también con su segunda victoria de su carrera. Nico Rosberg (Wiesbaden, Alemania, 1985) se coronó en el caos de Mónaco, en una carrera con siete abandonos y en la que Sebastian Vettel, con su segunda plaza –su compañero Mark Webber fue tercero–, amplió su ventaja como líder con 107 puntos por los 86 de Raikkonen, que tuvo que hacer una parada extra por un pinchazo y un choque con Checo Pérez y al menos pudo arañar un punto, y Fernando Alonso, muy discreto en su pilotaje y lastrado por el poco ritmo del F138 acabó séptimo y contabiliza 78.

Horas antes Rosberg había sufrido y celebrado la quinta Champions del Bayern en Wembley. En la pista, ya en faena, piloto alemán sacó partido al fin de su tercera pole consecutiva. Su anterior victoria había sido el curso pasado en China y también partiendo desde la primera plaza. No estaba siendo una temporada fácil para Rosberg, que tuvo que abandonar en el estreno en Australia y precisamente en China, y estaba siendo superado por su nuevo compañero, Lewis Hamilton. Hasta Montmeló el alemán había quedado siempre por detrás del británico –cuarto y 12º, respectivamente en el GP de España–. 

Accidente de Massa 

Hamilton rodaba segundo en Mónaco cuando Felipe Massa sufrió un aparatoso accidente otra vez en la curva de Sainte Devote, como el sábado, y tuvo que abandonar en una carrera en la que había pasado de salir 21º desde el pit lane a situarse 16º en el décimo giro. Felipinho fue trasladado al hospital y desde Ferrari aseguraron que estaba bien. El parón benefició a Vettel, que le quitó el puesto a Hamilton entrando justo a cambiar neumáticos cuando salió el coche de seguridad. Webber se puso tercero y Hamilton bajó al cuarto puesto por tener que esperar a que Rosberg cambiase las gomas.

Quinto acabaría Adrian Sutil, que se aprovechó del duelo entre Checho Pérez y Raikkonen y supo batir a un desconocido Alonso. El asturiano estuvo muy crítico con Checo Pérez –“si en la chicane no evito a Pérez, hubiéramos chocado. Él no se jugaba nada, yo sí”–, pero después de otro coche de seguridad –por el golpazo de Chilton a Maldonado, que pidió en voz alta una sanción: “Ha cometido un error. En el pasado este tipos de errores se han pagado”– y a sugerencia de dirección de carrera dejó pasar al mexicano para evitar un castigo. Alonso no tuvo opciones de recuperar la posición y se vio superado por Sutil y por Button. El mal fario de Raikkonen con Pérez hizo que el asturiano mejorase una posición en una carrera inmejorable para Rosberg y, claro, para su padre.

domingo, 27 de mayo de 2012

Webber controla una carrera caótica en Mónaco y Alonso lidera el Mundial en solitario


Webber festeja su triunfo en Mónaco - EFE.

“Para todos nosotros [para los pilotos] es fabuloso y sobre todo resulta interesante para los aficionados”, respondió Mark Webber (Queanbeyan, Australia, 1976) cuándo le preguntaron qué le parecía que fuese el sexto piloto en ganar en las seis carreras disputadas este curso, algo inédito hasta ahora: “dice mucho de lo disputado que es el campeonato”. Tan igualado que Webber le sacó seis décimas al segundo, Nico Rosberg, nueve a Fernando Alonso, y 1'3 al cuarto, Sebastian Vettel. Los seis primeros opositaron hasta el final por las tres primeras plazas, pues en el GP de Mónaco no hay podio como tal. Webber estuvo imperturbable en una carrera en la que acabó rezando para que no lloviese lo suficiente como para chafarle la guitarra. Criticado por perder en la salida lo ganado en la calificación, el australiano se mostró imperturbable en un comienzo explosivo, en el que Grosjean fue embestido por Schumacher después de tocarse con Alonso, eufórico tras la prueba porque se sitúa líder en solitario con 76 puntos, tres más que el propio Webber y que Vettel. 

El trazado de Mónaco es el más especial del Mundial por ser el más corto (3.340 metros), pero el más largo en completarse, casi dos horas. Es casi una sucesión de curvas (19) con un túnel donde es casi imposible adelantar y se paga caro cualquier mínimo error. Lo comprobó Pastor Maldonado, que pasó de ganar en Montmeló a retirarse en la primera vuelta tras arruinar la carrera también de De la Rosa, que había avanzado que iba a salir con neumáticos súper blandos y a una parada. Sólo un pit stop hicieron los mejores y ahí Alonso le birló la tercera posición a Lewis Hamilton, que para su desdicha perdió otra plaza ante un Vettel que partió con las gomas duras –como Jenson Button, que no concluyó la carrera– y aguantó con ellas 46 giros. 

Cuarta retirada de Schumacher

Baby Schumi marcó la pauta durante unas vueltas intentando marcar la máxima diferencia posible con respecto a Webber, que también había contenido a Rosberg. El alemán, por más que se acercase en el tramo final a pocas décimas, nunca tuvo opción de adelantarle, pero acabó contento. Todo lo contrario que su compañero en Mercedes, Schumacher, que se retiró por cuarta vez en seis pruebas por un problema en la bomba de gasolina. Aunque parezca mentira no lo hizo Kovalainen, por más que se tocase en varias ocasiones con Checo Pérez. 

La incertidumbre del tiempo era un aliciente más de un GP de Mónaco imprevisible. Desde los equipos se avisaba a los pilotos que en cinco minutos empezaría a llover, pero el tiempo pasaba y al final sólo cayeron algunas gotas en la zona del final de recta de Santa Devota. La lluvia hubiese premiado, por ejemplo, a Vergnier, que sacrificó un séptimo puesto para buscar uno mucho mejor por poner los intermedios. La jugada le salió mal en una jornada gloriosa, “increíble” para Webber, de nuevo vencedor tras el GP de Brasil del curso paso y que festejó en Mónaco su octava victoria en la Fórmula 1, la segunda en dicho circuito y la tercera consecutiva de Red Bull en esta prueba. Un escenario en el que Alonso logró su 76º podio y se congratuló con la buena actuación de Ferrari, pues Felipe Massa completó una actuación más que interesante con un sexto puesto y sin fallo alguno. Felipinho necesita carreras así para volver a sentirse un piloto importante, por más que la prensa haga tiempo que lo sitúe fuera del equipo y desde Maranello no acierten a asegurarse el puesto ni hasta el final de temporada.  

domingo, 29 de mayo de 2011

Vettel continúa intratable en Mónaco aunque se salva del acoso de Alonso y Button por la salida del coche de seguridad

Vettel festeja su 15ª victoria -EFE.
No hay un circuito donde se valore más la pericia de los pilotos y que favorezca menos los adelantamientos que el Montecarlo, un trazado estrecho, casi dibujado en miniatura y donde la elección de neumáticos resulta decisiva. Un escenario urbano y lujoso en el que se vivió una prueba alocada y repleta de contratiempos. En los accidentes casi siempre estuvo presente Lewis Hamilton, sexto, que provocó dos salidas salidas del coche de seguridad. El británico la lió primero con su intento de adelantar a Felipe Massa en el túnel -el brasileño acabó estampado contra un guardarraíl y despotricó, y con razón por dicha acción-; después, en su intento de no toparse con Sutil, Hamilton provocó  una colisión que obligó a Alguersuari y a Petrov -acabó en el hospital Princesa Gracia, pero está bien-, y todavía le quedó tiempo al piloto de McLaren para arruinar la carrera de Maldonado. Hamilton recibió dos sanciones. El gran beneficiado del último safety car y la posterior bandera roja, por lo que la carrera fue suspendida temporalmente. Se permitió que los pilotos cambiasen los neumáticos y suspiró de Sebastian Vettel, por un día atosigado por dos pilotos, los que le precedieron en la clasificación (en Mónaco no hay podio): Fernando Alonso, segundo, y Jenson Button. Cada uno con una estrategia diferente.

Lo de Vettel no es normal. Está convirtiendo el Mundial de la Fórmula 1 en algo previsible: se sabe quién va a ganar, él. Su dominio es tan grande que lleva siete victorias en ocho pruebas, cinco de seis este curso en el que ha sumado 143 puntos sobre 150 y aventaja en 58 a Hamilton, en 64 a su compañero Mark Webber -cuarto en Mónaco-, 67 a Button y 74 a Alonso. El asturiano volvió a estar genial en la salida, en la que superó por la izquierda a Webber. Ferrari estuvo también bien en la estrategia: en boxes Alonso, que hizo dos paradas, superó a Button (tres). Vettel hizo una por decisión propia, pues en Red Bull querían que realizase otra más. El actual campeón, que igualó las 15 victorias de Hamilton, aguantó como pudo los neumáticos, pero iba comprobando cómo sus principales rivales se acercaban sin remedio. Primero Alonso y después de Button, quien llevaba mejor ritmo de los tres por tener las gomas más nuevas.

Por un día a Vettel le salvó la campana: "Han estado a punto de alcanzarme. Mónaco es un gran premio loco, estoy contento con el resultado". Vettel nunca había ganado en un escenario tan singular y rebibió la casa de la mano del Príncipe Alberto. La encargada de repartir los trofeos a Alonso y Button fue su prometida, Charlene Wittstock. "Hice todo lo posible para ganar", reconoció el asturiano, que confesó que en los planes de su equipo estaba atacar al final. Las circunstancias, siempre tan caprichosas en Mónaco, le impidieron llevarlo a cabo.