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miércoles, 3 de agosto de 2022

"Aitana Bonmatí me ayuda a superarme y a olvidarme del qué dirán"

Júlia Orri, Núria González y Nati Álvarez retratan a la centrocampista del Barça, que narra su aprendizaje en 'Totes unides fem força' (Editorial Base)

Aitana Bonmatí durante la presentación de su libro 'Totes unides fem força', que ha escrito junto con su agente, Cristian Martín. Foto: @AitanaBonmati. 


"Aunque no suelo ponerme nerviosa con esas cosas, cuando llegué a casa lloré de emoción. ¡Aitana Bonmatí es tan bonita y tan grande...! Te mira y te escucha de verdad. Habré visto unas 1000 veces el vídeo en el que me está firmando su libro después de la presentación", confiesa, emocionada, Júlia Orri (Ripoll, 2000).

lunes, 26 de noviembre de 2018

Ona Carbonell, recetas para combatir los miedos y las excusas

La nadadora de natación sincronizada, ganadora de MasterChef Celebrity 3, se sincera en 'Tres minutos, cuarenta segundos', inspirador siempre 

Ona Carbonell con su libro. Foto: Albert Garcia / El País. 

Poco efusiva, saluda un par de veces al público con la mano derecha cuando acaba el ejercicio, todavía en la piscina. 

Ése es uno de los detalles que apunté en la libreta la única vez que he visto competir en directo a Ona Carbonell (Barcelona, 1990). Me chocó que después de transmitirnos la fuerza, el encanto y la magia de Barcelona, interpretada por Freddie Mercury y Montserrat Caballé en los Juegos Olímpicos de 1992, la nadadora de natación sincronizada fuese tan escueta con sus gestos hacia el público del Palau Sant Jordi. 

Más de cinco años después del bronce de Ona Carbonell en el solo libre, en los Mundiales de Barcelona, encuentro la respuesta a lo que no supe descifrar. Se nos escapan muchos detalles de los y las deportistas que, como personas que son, guardan muchas cosas en su interior. En la página 249 de su biografía, Tres minutos, cuarenta segundos (Editorial Planeta, bajo el sello de Crossbooks), Ona Carbonell se detiene justo en aquel detalle: "Saludo desde el centro de la piscina con una mano, la cual me cuesta sacar del agua. Querría ser más efusiva con las ocho mil personas que tanto me han ayudado, pero estoy agotada después de la rutina". 

Lo normal después de más tres minutos sin tregua, muchos en apnea, un sinfín de estructuras geométricas y muchas caras de comerse el mundo cuando el cuerpo le pide a gritos que pare de tortularlo. Lo normal después de competir infiltrada y con una fisura costal, y de dormir una media de menos de cuatro horas en los últimos días. Lo normal después de levantarse con las piernas como si fuesen de cemento y haber perdido kilos. Lo normal después de asumir las dos pruebas de solo (libre y técnico) tras la retirada pocos meses antes de Andrea Fuentes. Su fisura no había trascendido y desde mi butaca del Palau Sant Jordi no se me ocurrió pensar que no tuviese energías para fundirse con el público. Algo que sí hizo fuera de la piscina. 

En Tres minutos, cuarenta segundos Ona Carbonell, que ha contado con la ayuda de Santi Anaya, se sincera casi al límite. Se nota que ambos son perfeccionistas, igual que el equipo editorial. El resultado es soberbio. No hay detalles de relleno ni frases rebuscadas para buscar el aplauso fácil. El aplauso llega porque el relato está escrito desde las entrañas y con el corazón. Es fácil identificarse y empatizar con Ona, aunque no hayamos competido en la élite. El relato te descoloca incluso cuando sabes si Ona ganó o no aquella medalla. Te invita a olvidar lo que sabes de ella porque eres consciente de que también encontrarás detalles humanos, personales y viscerales que no has leído en las entrevistas que ha concedido. Las fotografías, muy específicas, dan alas al texto. Me atrevería a decir que Ona Carbonell tiene congelados en imágenes casi todos los momentos importantes de su vida. 

La nadadora, flamante ganadora de MasterChef Celebrity 3. Foto: RTVE. 

La memoria de Ona Carbonell y de quienes le han ayudado a rescatarla es muy audiovisual, con imágenes, diálogos y emociones. Esas frases en cursiva de los pensamientos que tiene Ona en diferentes momentos de su vida son la guinda: "Cuando vuelva, ya sabré si soy medallista olímpica o no". ¡Sabrá si tendrán recompensa sus ocho años de trabajo! Sí, ocho y no cuatro, en este caso, en Londres 2012. 

Tres minutos, cuarenta segundos deja huella para siempre. Es carne de relectura y se merece uno de los mejores lugares de nuestra librería. Acercándonos su experiencia, Ona Carbonell, doble medallista olímpica y con 92 metales según figura en su web, nos ayuda a cicatrizar heridas pasadas o recientes, a valorar nuestros sacrificios y renuncias, a entender más a nuestro entorno, o a relativizar las piedras, los muros y los edificios en el camino. Sí, podemos ser indestructibles cuando nos lo proponemos.  

Las nadadoras de sincronizada se pasan más de un tercio del día en el agua, viviendo en ingravidez. Para crear impacto en las articulaciones saltan a la comba por la mañana. Su musculatura no está acostumbrada a aguantar su peso. "Más de cinco minutos de pie se nos hacen hacen agotadores", escribe Ona Carbonell en su biografía, Tres minutos, cuarenta segundos. La flamante ganadora de MasterChef Celebrity 3 se ha pasado muchas horas seguidas en esa posición durante el concurso, también preparándose fuera con los hermanos Roca, en el Celler de Can Roca. Empapándose de un mundo que desconocía por completo, hasta tal extremo que le tenía miedo a hervir agua y nunca había frito un huevo. A Ona Carbonell no le ha dado vergüenza comenzar desde cero en un país que, en general, celebra más los fallos de pronunciación de un idioma que aplaude el esfuerzo por aprenderlo.  

En la superficie Ona Carbonell no ha pasado el frío que sufre en una piscina, esté a la temperatura que esté, pero la espera antes de los duelos en el concurso se le ha hecho, como mínimo, igual de larga que antes de competir. Le han temblado las manos, algo que no le ocurre en las finales, y en ciertos momentos lo ha pasado peor que compitiendo en natación sincronizada. En su deporte tiene que mostrarse fuerte y segura ante las rivales, el público y los jueces y juezas. También ante las compañeras. El objetivo es convencer y emocionar, y la debilidad e inseguridad consiguen el efecto contrario. 

La capitana del conjunto español de sincronizada presentó para el duelo final un menú con el agua, el medio en el que más natural se siente, como hilo conductor. La actriz Paz Vega, que transmitió parte de sus rincones y emociones en sus platos, no se lo puso nada fácil. Ona Carbonell acabó levantando el trofeo de un concurso en el que se presentó "tímida y cohibida", reservada. Quizás insegura, consciente de que muchos de sus compañeros y compañeras sabían mucho más que ella. Siempre persistente. Tuvo que cocinar 29 de los 31 platos del concurso y, por tanto, se sometió a casi todas las pruebas de eliminación. No se vino abajo, pese a su inexperiencia, y dio pasos de gigante, parecidos a cuando, con 13 años, se entrenó por primera vez con las mayores de la selección o, cuando tiempo después, pasó de la Blume al CAR de Sant Cugat en poco más de un año, cuando lo normal, si se daba ese caso, era hacerlo en cuatro.  

Ambiciosa, disciplinada e incansable, Ona Carbonell es una soñadora que se mueve por lo que desea. Hace tiempo ni se habría planteado un reto como MasterChef Celebrity, aunque Carbonell, en el fondo, siempre haya hecho recetas para combatir los miedos y las excusas. 

Título: Tres minutos, cuarenta segundos. Autora: Ona Carbonell. Editorial: Planeta (Crossbooks). Páginas: 268. Valoración: 4.5 sobre 5. 

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jueves, 9 de agosto de 2018

Saúl Craviotto, el camino más largo hacia las medallas olímpicas

En "4 años para 32 segundos"  el piragüista construye un relato inspirador para aparcar las excusas y perseguir nuestros sueños

Saúl Craviotto, en los Juegos Olímpicos de Río. Foto: AFP. 

"Mis grandes herramientas de motivación siempre han sido los reveses", confiesa el piragüista Saúl Craviotto (Lleida, 1984) en la 62ª página de su primer libro, 4 años para 32 segundos. La recompensa del esfuerzo (Alienta Editorial). Sin esa frase (perdón, si Craviotto no fuese casi indestructible) jamás hubiese escrito esta obra inspiradora ni se conocería tan bien. Puede que tampoco habría participado en unos Juegos Olímpicos. Se ganó su presencia en Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016 en la repesca, el preolímpico,

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Alejandro Valverde es indestructible?

Jon Rivas retrata al ciclista español más completo con minuciosidad, muchos testimonios y una visión crítica

Alejandro Valverde dedicándole su cuarta Lieja-Bastogne-Lieja al fallecido Michele Scarponi. Foto: AP. 
Desconozco cuál es su voz ni si es de muletillas. Sólo sé que Jon Rivas tiene un bigote generoso y que me lo imagino siempre con los ojos y las orejas muy abiertos, dispuesto a anotar el más mínimo detalle en una libreta. Sus textos, sencillos y repletos de testimonios que intervienen lo justo, retrata a un periodista minucioso, metódico y ordenado que sabe dónde apuntó aquella anécdota que le puede servir ahora. Jon Rivas es una institución en el periodismo deportivo sobre ciclismo, y escribe en El Correo y en su

martes, 19 de septiembre de 2017

¿Cómo se disfruta un sueño?: “Marta Fernández, volando con los pies en el suelo”

La cara B de la presentación de la biografía de la exjugadora internacional en el Palau Olímpic de Badalona  

Cindy Lima, Marta Fernández, Toni Delgado, Sílvia Font y Maite Farrés. Foto: Xavier Grau / Studio Xavier Grau. 

Me había imaginado la escena muchas veces: sentado, de pie, alegre y liberado, cogiendo aire, llorando… Pero… ¿Cómo se disfruta un sueño? Dejé encendida en la mesa la grabadora, una Olympus VN-416PC tan exigida que va perdiendo su azul, apagué el móvil y cogí el micro.  

—¿Estás nervioso?
—Estàs nerviós?

No. No tenía sentido imaginarse cómo iba a ir la presentación de mi primer libro, Marta Fernández, volando con los pies en el suelo (Ediciones Cydonia), sino saborearla. “Volumen alto y salta. No todos tenemos sueños, los seguimos, y se consiguen”, me había recomendado Esther Cadenas. Ver la sala VIP del Palau Olímpic de Badalona casi llena (gracias por abrirnos sus puertas al Joventut de Badalona, en especial a Rosalía Pinet) y a algunas de las personas a las que más quiero fue un alivio y no una presión extra.  

Había pasado más apuro cuando Marta Fernández nos pilló cuchicheando antes a su madre y a mí. Ambos nos moriríamos de hambre como espías o detectives. Maite Farrés quería que la presentación de la biografía sobre su hija fuese también un homenaje lleno de sorpresas. A mediados de julio empezó la lluvia de ideas. La exjugadora internacional y periodista deportiva sólo sabía que estaría en una mesa redonda con su madre, Cindy Lima, Sílvia Font y servidor, aunque sospechaba que podrían pasar más cosas. Pero… ¿Cuáles?  

Medio minuto después de que Sílvia Font se acercase a la grabadora y susurrase —“divendres 8 de setembre del 2017... El llibre de la Marta!”—, apareció una comitiva de invitados sorpresa, encabezada por Raquel, la hija mayor de los Rodero, la familia adoptiva de Marta en Salamanca. La adolescente llevaba un Correcaminos hecho de globos. Y también se presentó un Coyote. 

—¡Mic, mic! -soltó Cindy Lima a la grabadora.
—¡Qué sorpresa, Raquel! -le dijo Marta mientras le daba un beso.  ¡Bueno, bueno! ¡Al final lloraré!  
—¡Cancelé la boda, cancelé la boda! -le comentó su amiga Elena Álamo, excompañera en las categorías inferiores de la selección. La mentirijilla era que ese día iba a la boda de otra, claro.
Y más: José Ignacio Hernández, que la dirigió en el Wisla Can Pack y en la selección absoluta; Neus Ayuso, exfisioterapeuta del UB Barça; Sheila Alaña, una de sus mejores amigas con la que jugó en Valencia…    
—Supongo que me pusieron Correcaminos porque en la pista era muy veloz. Creo que fue Jesica Cano, una de mis fans número uno, que se convirtió después en una gran amiga -reconoció Marta. Ya sin micrófono, añadió en voz baja: “Ahora aparecerá…”.

Pero Jesica, muy a su pesar, no entró por la puerta. Ella sí tenía una boda real en Cáceres. Jesica, has sido uno de los 91 testimonios de Marta Fernández, volando con los pies en el suelo, que más se ha implicado. Gracias por tu aliento.  

El abrazo entre dos amigas: Elena Álamo y Marta Fernández. Foto: Xavier Grau / Studio Xavier Grau.   

Aunque no lo tenía nada fácil, sí pudo acercarse Jordi Robirosa, de Televisió de Catalunya: lo hizo con un ejemplar del libro, su amplia sonrisa y trato cercano sin fijarse en cargos ni apellidos. Alguien sencillo como Ramon Besa, de El País, al que hace 13 años presenté un reportaje sobre baloncesto femenino, sobre el UB Barça, como trabajo final del Seminario de Deportes. “Celebro que continúes fiel a lo que te dicen los sentimientos”, me dijo. Besa no pudo venir, aunque tuvo el detalle de enviar a su compañero Eduard Pérez. Tampoco faltaron Oriol y Guifré, exhaustos tras una larga jornada laboral. Diría que los hermanos Jordan no llegaron a tiempo para ver el excelente vídeo de Germán Rubio, jefe de prensa del Perfumerías Avenida, de la trayectoria deportiva de Marta Fernández. El hilo conductor, Sin miedo, de Rosana, uno de los himnos de la protagonista, a quien su familia le regaló una zamarra con el escudo de los clubes y selecciones en los que ha jugado, el 5 y Fernández. “Es una retirada simbólica de camiseta”, intervino su madre, Maite Farrés, antes de leer un mensaje emotivo. Tenía la espina clavada de no haber podido ir a su adiós oficial.  
  
—Te marchaste tal y como has ido siempre por la vida... [Maite lloró un poco]. Sin hacer ruido... ¿Lo quieres leer tú, Rodolfo? [Risas y aplausos]. Y te has despedido y discretamente. No te hicimos despedida porque creíamos de menos y volve... ¡No me mires! [Le pidió a Marta. Más risas]. “No la mires tú”, intervino Rodolfo. Que lo echarías de menos y volverías. Evidentemente, nos equivocamos. Lo tenías claro. Mucho más que nosotros.  

Marta Fernández, con sus padres y la camiseta conmemorativa. Foto: Xavier Grau / Studio Xavier Grau. 

Los y las ausentes estuvieron muy presentes en un vídeo que montó Alberto Miranda, entrenador ayudante del CB Murcia y extécnico del Perfumerías Avenida: Domingo Díaz, Marina Ferragut, Erika de Souza, Shannon Pee Wee Johnson, Alicia López (¡gracias por tu beso grabado y por todo!), Lalo Alzueta, Alejandro García Santana, Sergio Llull, Joan Fa… “¡Martínez! Miro atrás y en muchos de mis recuerdos de baloncesto apareces tú”, le comentó Íngrid Pons. “Un abrazo muy fuerte desde Australia. Me he puesto un poco rosa para hacerte un homenaje”, le dijo Laia Palau. “Nos encantaría poder estar ahí, pero sabes que estoy en Málaga jugando. Te queremos muchísimo, eres muy importante para nosotros, sobre todo para el enano, que te echa de menos. Siempre has sido una referente para mí”, intervino su hermano, Rudy Fernández, prologuista de Marta Fernández, volando con los pies en el suelo. “Estamos muy orgullosos de ti. Un beso grande. ¡Adiós! ¡Mua!”, le siguió su mujer, Helen Lindes.  

“Nunca me imaginé que mi historia pudiera dar para un libro, y éste está hecho con muchísimo cariño. Ha sido un regalo excepcional”, reconoció Marta Fernández. Te agradezco tu tiempo revisando el manuscrito y respondiendo a mis preguntas y repreguntas, pero sobre todo la confianza de permitirme publicar entre un 90% o 95% de lo que quería. Una libertad casi imposible en una biografía autorizada y una suerte para quienes la lean.  Lectores hábiles como Aitor, la persona más sincera que he conocido nunca; capaces de cambiar el estado de ánimo de cualquiera como Nuria; con la memoria de elefante de Anna Freixa, que tendrá varios recuerdos de una presentación en la que Rosa exportó su gesto característico y Edu, sí, hizo caras. Anna sonrió como siempre; Víctor demostró su puntualidad y Tamara, su cariño; Jordi y Ámbar prolongaron su semana feliz (y las que les quedan); Jordi José y Belén tuvieron el detallazo de presentarse con trípode y cámara; Paco y Rosi me demostraron que no hace falta ver mucho a alguien para quererlo; e Ivan Puig y Josep Maria tampoco quisieron perderse un acontecimiento al que, por mucho que les doliese, no pudieron acudir Jona, Cristina, Noe, Marcos, Alèxia o mi tío Manolo.   

“Es importante tener los pies en el suelo y mis padres nos lo han inculcado a Rudy y a mí desde el minuto 1. Nos han apoyado siempre y han sufrido mucho”, desarrolló Marta, “orgullosa” de su familia, pequeña pero muy unida. Sin su padre, Rodolfo Fernández, no habría dejado Mallorca con 13 años para seguir su sueño de ser profesional en el Segle XXI. Rodolfo es “muy crítico y exigente”. Sin su implicación y perfeccionismo la presentación habría sido imposible.  

Un momento divertido de la mesa redonda. Foto: Xavier Grau / Studio Xavier Grau.  

La mesa redonda resultó fiel a Marta Fernández, volando con los pies en el suelo: ágil, directa y para todos los públicos, y reflejo de los sacrificios de los deportistas de élite. Hubo tiempo para que la protagonista negase que exista un vídeo de pequeña en el que le quita el balón a una compañera: “Era un poco chupona… Siempre he sido muy competitiva, pero el vídeo es mentira. La chica se quedó sin botar y yo fui a hacerle un mano a mano para que… [Risas]. No perder el balón. No era que se lo quitase… Eso es una leyenda”. Para que Sílvia Font recordase cómo ayudó a ampliarle la mirada en el Segle XXI: “Tenía la sensación de que todo tenía que controlarlo y hacerlo ella. Le decía: ‘Relájate, somos más, no te preocupes. Aprendió pronto’”. O para que Cindy Lima recordase el hambre de su amiga: “Si metía 39 puntos… Estaba una semana enfadada porque quería haber alcanzado los 40”.   

Marta Fernández nunca ha buscado los focos y ha querido siempre que “el trabajo hable por mí”. Una actitud que la ayudó a adaptarse rápido a su primer equipo profesional, el Dorna Godella, futuro Ros Casares, donde Alicia López e Íngrid Pons la arroparon desde la exigencia. O a liderar con Núria Martínez una remontada surrealista ante Polonia en el Eurobasket de Grecia de 2003 tras tres partidos sin jugar: “No fue fe. El trabajo diario tuvo su recompensa, un bronce y la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atenas”. 

La sala VIP del Palau Olímpic de Badalona casi se llenó en la presentación. Foto: Xavier Grau / Studio Xavier Grau. 

—Era una jugadora que estaba a tu lado y lo daba todo por ti. Cuando me fichó el UB Barça tuve claro que la quería. Nos ofrecía el estilo que me gusta, el correr. Por ahí tenemos a [Laura] Antoja y… ¡A la [Sandra] Gallego! ¡No la había visto! Era un gran grupo -detalló Sílvia Font.  
—Ganamos la Liga en el último partido en Valencia -recordó Marta Fernández, para quien la desaparición del UB Barça fue uno de los episodios “más duros” como jugadora. Se enteró a través de un mensaje de texto en pleno verano, después de haber superado una kilométrica selección para hacerse un hueco en Los Angeles Sparks, donde jugó como base y fue incluida en el mejor quinteto de debutantes de la WNBA. Fichó por el Wisla polaco: “El primer día fue duro. Una llorera para variar cuando cerré la puerta…”. “Un clásico”, dijo, en voz baja, Cindy Lima. Gracias, grabadora.  

En su segunda etapa en el Ros Casares Marta sufrió la peor temporada de su carrera. “A veces el deporte es muy duro y estos son los momentos que te definen”, destacó Cindy Lima. En el Perfumerías Avenida se resarció con capítulos como el Argandazo: “Los cuatro años que jugué en Salamanca me parecen ocho porque fueron tan intensos y los disfruté tanto... La Marea Azul se involucra mucho te hace sentirte muy valorada”. Más espacio en las librerías se merece el deporte, que no es masculino ni femenino. El cariño que mostró Ediciones Cydonia desde que recibió el manuscrito del libro. Muchas gracias, Carlos y Miguel, por vuestra confianza.

El autor y la biografiada firmando ejemplares ante la mirada de Rosa y Víctor. Foto: Xavier Grau / Studio Xavier Grau.

Sin tu sí, Marta, y sin el generoso testimonio del resto de voces no habría podido vivir un sueño desde renacuajo: compartir un hijo literario y poder dedicarlo. Firmar en Sant Jordi sigue pendiente, pero en Badalona disfruté de una previa maravillosa. Para mi sorpresa la gran mayoría de lectores y lectoras no sólo quiso la firma de Marta Fernández, sino también la de su autor, como Esther y sus compañeras del Bàsquet Cunit. También fue un placer ponerle cara a Íngrid López –“Ah, ¿eres la de Twitter?”, le preguntó Marta–, volver a ver a Iolanda y Merche, dos pulmones del deporte, o a Roberto Hernández (espero que se cumpla a dedicatoria). Y, claro, poder vivirlo con mis padres, Ester y Eduardo, los culpables de mi amor por la lectura y un apoyo incondicional.  

Gracias a todos y todas a los que contribuisteis a que fuera un día inolvidable. Espero que os guste Marta Fernández, volando con los pies en el suelo, y, sobre todo, vuestros comentarios. Cada lector te aporta un matiz diferente y eso es… ¡Un regalazo!   

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Sant Jordi 2018: “Leticia Dolera, tenías razón”

“Cuando Marta Fernández se picaba, se multiplicaba y hacía crecer al equipo”

sábado, 20 de mayo de 2017

El largo trayecto hasta ser el héroe de la Recopa de Europa del Zaragoza

Miguel Gay-Pobes retrata en ‘El gol de Nayim’ al protagonista y descubre los entresijos del gran título del conjunto aragonés, del que se cumplen 22 años

El disparo definitivo de Nayim en la final de la Recopa de Europa de 1995. Foto: AP.

Para casi todos iba a ser nuestra primera fiesta nocturna. Xavi, Justo e Isidro nos la habían prometido si nos aplicábamos en sus clases de educación cívica y vial, y cumplimos. El inconveniente era que los tres guardias urbanos y los profes (la señorita Pilar, de nuestro cole, el Pere Lliscart, y dos del Ferrer i Guàrdia) iban a estar atentos a los movimientos de unos estudiantes de 7º de EGB de l’Hospitalet de Llobregat con ganas de cenar bocadillos de pan de molde, beber refrescos, cantar, bailar sueltos o pegados (con y sin la canción

miércoles, 10 de mayo de 2017

Iván Vega: “Las victorias sin sentimiento no transcienden”

‘Secundario de lujo. Una vida entre campeones’ es el relato de Jaime Mir, “más conocido que muchos ciclistas”

Iván Vega, con su dos libros publicados en Cultura Ciclista, saludando a un amigo. Foto: Toni Delgado.   
No lo conocía en persona, aunque por su forma de escribir intuía que Iván Vega (Esplugues de Llobregat) era metódico y ordenado al límite. Tal cual: “Apenas pongo papeles ni más de un libro en el escritorio porque tomo nota de cuanto necesito y luego vuelvo a dejar la obra en la estantería”. Una disciplina que aprendió de uno de sus maestros de vida, Ferran Bellfort, que fue bibliotecario de la biblioteca de la Unió Sants, la “mejor” de ciclismo de España. Aparece con una mochila y varios kilos de cansancio.

lunes, 13 de marzo de 2017

Javier Fernández o cómo convencerse de un sueño

En ‘Bailando el hielo’ el patinador español, cinco veces campeón de Europa y dos del mundo, relata su trayectoria deportiva y vital

Javier Fernández durante el Mundial de Shanghái de 2015. Foto: Reuters. 
“Cuando tomé consciencia de lo que me estaba pasando, de que efectivamente me había despertado a miles de kilómetros de mi familia y de que lo que creía que era un espejismo me estaba pasando de verdad, descubrí que un sueño podía dar mucho miedo”, relata el patinador Javier Fernández (Madrid, 1991), cinco veces campeón de Europa y dos del mundo en Bailando el hielo (Amat Editorial). En su biografía habla de cuánto cuesta y duele soñar; las dudas, rabietas y certezas que surgen durante el camino; las tentaciones; la morriña…

viernes, 25 de marzo de 2016

La mirada de Enhamed Enhamed

El mejor nadador paralímpico de la historia motiva al lector con sus retos deportivos y vitales en ‘IRON MIND. El éxito está en tu mente’
Enhamed Enhamed celebra su cuarta medalla de oro en los Juegos de Pekín. Foto: Comité Palalímpico Español.

—Acabas de lograr el récord del mundo en 50 metros mariposa. ¿Cómo te sientes?
—Es algo que sabía que podía lograr hoy. Es una marca para la que estaba trabajando desde hacía mucho tiempo—respondió  Enhamed Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 1987), en la terraza del Club Natació Barcelona, con las manos apoyadas en la hamaca.

Con su primera respuesta me relajó. Aparqué dudas absurdas como si tenía o no sentido que le mirase a los ojos si no me iba a ver. Lo primero que supe de Enhamed Enhamed fue

jueves, 25 de febrero de 2016

Juan Antonio Pizzi, el primero de la lista

'Las estrellas son así' es una fresca colección de 117 anécdotas entre deportistas y periodistas deportivos 

Pizzi celebrando un gol en su etapa en el Barça. Foto: Pere Puntí / Mundo Deportivo. 

Es la única vez que me he hecho una foto con un entrevistado. Él sale relajado y sonriente. Servidor, con el pelo afro y la sonrisa a medias, fruto del respeto que le tenía antes a la cámara. En el hall del Hotel Princesa Sofía de Barcelona acababa de hacer la entrevista que encabezaba una larga lista de retos profesionales.      

Sólo contemplaba su nombre para el trabajo final de Técnicas de la entrevista, y todo encajó: él era columnista de Mundo Deportivo, primera parada de mis prácticas en la

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Montse García: “James Rodríguez siempre ha tenido los pies en el suelo”

Cronómetro de Récords entrevista a la periodista deportiva, autora de 'James Rodríguez. El vals de Colombia' (Al Poste) 

Montse García con su libro 'James Rodríguez. El vals de Colombia'. Foto cedida. 

Montse García (Jerez de la Frontera, 1981) habla como si estuviese escribiendo: intercambia sinónimos, diálogos e imágenes. Conjuga una y otra vez el presente del verbo creer, señal, quizás, de la humildad que transmite y que le une a su personaje de estudio, el centrocampista del Real Madrid. Periodista deportiva de amplio recorrido (esRadio, Cadena SER, LibertadFM, Élite Sport, Kaiser Magazine o Panenka), Montse García habla con Cronómetro de Récords sobre su primera criatura: James Rodríguez. El vals de Colombia (Al Poste).

domingo, 2 de agosto de 2015

Una grabadora en el vestuario del Bayern de Guardiola

El periodista Martí Perarnau construye 'Herr Pep', una obra humana sobre el primer año del técnico en Múnich 

Pep Guardiola habla con Ribéry durante un entrenamiento. Foto: AP. 

—No te preocupes, el fútbol les sigue gustando tanto como antes. Después del partido contra el Nanyo han perdido un poco el espíritu competitivo —le dice su padre en el lavabo a Kakeru, mientras éste se está enjabonando la cabeza. 
—¿Qué? —responde Kakeru, sorprendido. 
—Seguro que pronto vuelven a entrenarse.

sábado, 11 de julio de 2015

Una Amaya Valdemoro sin filtros

El periodista Julián Redondo desnuda a la ex jugadora internacional en 'Nací luchando' 

Amaya Valdemoro con su biografía. Foto: EFE. 

Sólo he visto un partido de Amaya Valdemoro sin ejercer de periodista. Fue una noche de mayo de 2005, y en La Fonteta, donde disfruté de los privilegios de la grada, que te permite saltar, animar y cantar, y también, al menos, otro verbo de la primera conjugación que no tiene sentido ni educación. Igual que los hermanos Jordan, Oriol y Guifré, y algunos miembros de la Penya Meritxell, era uno más de la expedición de fieles del UB Barça que habíamos partido al mediodía del Palau de Gel (al lado del Blaugrana)

viernes, 27 de marzo de 2015

Alexander Mostovoi, la excepción en una rivalidad familiar

Víctor López y Rafa Valero, y diferentes columnistas retratan al mito del Celta en 'Diez años sin el 10'
Mostovoi celebrando un gol. Foto: Marca. 
La rivalidad (futbolística) con mi primo Pablo me impidió disfrutar de verdad de un equipo singular.
Con los años he entendido que la rivalidad no excluye el reconocimiento  al rival. El viejo San Mamés ovacionó a la UD Las Palmas de Guayre, parte del Santiago Bernabéu se rindió a Ronaldinho y el Camp Nou aplaudió a los jugadores de un Atlético de Madrid que les acababan de arrebatar la Liga. Así que ahora sí que me lo pasaría pipa con el Celta de

viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Quién se esconde tras Marc Márquez?

Damià Aguilar retrata en un libro al bicampeón de MotoGP más joven fuera y dentro de la pista a través de su experiencia siguiendo el Mundial y del entorno del piloto  


Marc Márquez y Damià Aguilar. 

En la pecera hay peces, pero también periodistas.

El ajuste de presupuestos de los medios de comunicación, al menos en el sueldo y número de redactores rasos, ha hecho que cada vez el periodista tenga que cubrir más actos y noticias que se solapan. Se regatea en viajes y el informador se aleja del lugar de los hechos, para acabar dependiendo de los ojos de otros.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Ander Izagirre, el ciclista que aparca la bici en Anoeta

‘Mi abuela y diez más’ es una especie de diario repleto de dudas y certezas del autor sobre su vínculo y el de su familia con la Real Sociedad 


Recuerdos y productos de la Real Sociedad, con el libro en el centro. - Foto: Toni Delgado. 

—Reíros un poco, ¿no? Os hago otra más, por si la anterior no ha quedado bien. Venga, la definitiva, que no me fío… —nos decía la madre de Laura. 

En la tienda de fotografía (benditos los tiempos en los que no sabías si habías salido descabezado hasta días después) reparé en que en las instantáneas había un tercer personaje al que nadie había preguntado si le apetecía aparecer. A juzgar por su posición, doblado en la silla, seguía deprimido por lo que le había tocado relatar.

martes, 21 de octubre de 2014

Ricky Rubio: de la burbuja al dilema

El periodista Albert Díez retrata al base de los Minnesota Timberwolves en 'El chico maravilla'  

Ricky Rubio - AP. 

“Tienes que saberlo todo sobre él: gustos, anécdotas… Entrevístalo como puedas, y si es necesario sacarlo en la foto haciendo el pino o yendo a comprar el pan, hazlo”, me insistía el jefe del diario. Quería un perfil que no hubiese retratado la competencia sobre un Ricky Rubio (El Masnou, 1990) que vivía protegido por el Joventut de Badalona. El base, todavía menor de edad, no podía hablar con la prensa y sólo se podía prestar a una sesión de fotos. Cuando me encontré a Ricky en el metro, camino del Olímpic y antes de bajarnos los dos en Gorg, le saqué poco más de “habla con la Penya” o “no te puedo decir más”. 

Acabé conociendo mejor al chico a través de terceros. Sus amigos le describieron como un bromista capaz de imitar la voz de una chica para colarle un gol a un colega por teléfono. El presidente Villacampa destacó su madurez; Huertas, el buen asesoramiento de sus padres; Laviña, su inteligencia; Archibald, su temple: “Parece que haya jugado cinco años con nosotros”; Bennet, su ambición: “Es un buen chico que quiere ser un gran jugador”;  y Rudy, del aliento de Aíto: “Está muy pendiente de él, tanto en su progresión  personal como personal”. Y el propio Aíto remató: “Si está bien, jugará”. Las reflexiones del maestro baloncesto español son una de las grandes perlas de Ricky Rubio. El chico maravilla, obra de Albert Díez, periodista de la COPE.  

Habrá quien piense que es arriesgado publicar una biografía sobre alguien de 24 años, cumplidos justo hoy. En la mayoría de los casos tendrá razón. No en el de Ricky Rubio, que ha vivido mucho y muy rápido. Lleva en la élite desde que, con 14 años, 11 meses y 24 días, se convirtiese en Granada en el más joven en debutar en la Liga ACB. Aíto, entonces técnico de la Penya, le convocó por la lesión a última hora de Huertas.

Escrito a modo de reportaje extenso, Ricky Rubio. El chico maravilla invita al lector a un viaje  por el currículo deportivo y vital de una figura precoz. Del más joven en ganar la Euroliga (con el Barça en 2010 y siendo fundamental) y en colgarse una medalla olímpica (la plata en Pekín 2008), entre los jugadores de baloncesto. Ricky está a punto de empezar su cuarta temporada en los Minnesota Timberwolves, de la NBA. Tiene en jaque al club por su renovación, sobre todo tras la marcha de Kevin Love a los Clippers, y también por su rendimiento. Su talento e inventiva no se están correspondiendo con su discurso en la pista, discontinuo por las lesiones. Aunque ya no tiene excusas para mejorar y ganar confianza y efectividad con su tiro.  

Las intervenciones de los entrevistados del libro (Aíto, Bennet, Sito Alonso, Josep Maria Margall, Marc Calderón…) están bien seleccionadas (incluso figura Nacho Ordín, uno de sus defensores la noche de su estreno en la Liga ACB). La parte más rica y con más voces es su periplo en las categorías inferiores y el primer equipo del Joventut y por los equipos de la selección previos a jugar con los grandes. Eso sí, se echan de menos más testimonios de su paso por el Barça (muy interesantes los apuntes de Joan Laporta) y de la selección absoluta. Ambas etapas están descritas con los detalles justos, pero suficientes.

El libro cae a veces en un tono de biografía autorizada y se encuentra a faltar una visión más crítica. Es el caso, por ejemplo, de cuando se habla de la recta final de las eliminatorias por el título en su último curso como azulgrana: “No hay que buscar ningún enemigo más allá y sí destacar que el jugador de Badalona [Víctor Sada, ahora en el Andorra] hizo un playoff espectacular”.

Albert Díez retrata a un Ricky Rubio muy familiar que de pequeño quería ser negro para jugar como Michael Jordan. A un chico que llegó a la NBA diciendo “sólo pienso en baloncesto, en nada más. Va a ser duro, lo sé” y que no tardó en llenar el pabellón de su nuevo club, los Timberwolves, cosa que no ocurría desde hacía cuatro años. A un chaval destrozado por la pérdida de su abuela y de su amigo Guillem, que siempre ha admirado a su hermano Marc, también jugador de baloncesto, como su hermana Laia.

Aíto, que lo había seguido en el cadete, le invitó a entrenarse con el primer equipo de la Penya porque necesitaba un jugador más para un cinco contra cinco. Bennet, su primer mentor en la pista, vio en Ricky a un pipiolo “sin miedo”. “Marc, tranquilo, que ganamos seguro”, le dijo a su entrenador en la Minicopa de Sevilla 2004. Acabó como MVP y con el título.  

Algo después, en 2006, llegó otro episodio impactante: la final en el Europeo cadete de Linares de 2006. Sumó 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 13 faltas personales recibidas. Números repartidos en dos prórrogas y con un triple surrealista que dio la vuelta al mundo de por medio. También se habla en el libro de los roces entre él y su entorno con la Penya, de la que se marchó por la puerta de atrás y dos temporadas antes de lo previsto en su contrato. Aparcó su desembarco a la NBA (en el draft salió elegido en un puesto peor de lo que esperaba, el quinto) y se fue al Barça, en el que además de maravillar en el primer curso (el segundo fue muy discreto) dejó otro récord, el de fichaje más caro de la historia de la Liga ACB (3’6 millones de euros). Una cifra difícilmente superable.


Título: Ricky Rubio. El chico maravilla. Editorial: Al Poste Ediciones. Páginas: 199. Valoración: 3.7 sobre 5.  

lunes, 26 de mayo de 2014

El perfil más oscuro de José Mourinho

En 'Prepárense para perder' Diego Torres recrea las estrategias, manías y comportamientos del técnico portugués durante su periplo en el Madrid 

Mourinho, en el banquillo del Madrid - Foto: AP. 

La primera rueda de prensa de un entrenador es una toma de contacto con los periodistas. El técnico reconoce caras y examina con curiosidad las que no le suenan. ¿Y ésa de allí de qué medio será? ¿Y el de gafas que parece recién graduado? Alguien levantó la mano para preguntarle qué podía esperarse de su paso por el Real Madrid y José Mourinho (Setúbal, Portugal, 1963) fue directo: “No puedo hacer promesas. Solo prometo que no cambio. Yo soy José Mourinho, uno que ha venido aquí con todas sus cualidades y todos sus

sábado, 21 de diciembre de 2013

Vero Boquete, fulminando barreras

Crítica del libro del periodista de Marca David Menayo sobre la mejor futbolista española del momento


Vero Boquete celebrando el gol que clasificó a España para su segunda Eurocopa / Dani Sánchez- As.

El recién ascendido a Superliga, por más pesase su escudo, había empatado a 4 en casa ante un rival más experimentado. Una jugadora local había marcado los 4 goles de su equipo y algunos de los tantos habían sido espléndidos. Por eso hice una crónica extensa, describiendo algunos de los goles. Puede que fueran siete u ocho párrafos, no lo recuerdo bien. Una vez repasado, le enseñé el texto al que era mi jefe en una web deportiva.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Roberto Soldado, con el gol como paraguas

A través de testimonios como Del Bosque, Emery o Arbeloa, el periodista Fernando Álvarez retrata, al delantero valenciano en 'Soldado. Un verdadero nueve'

Soldado celebra un gol en su etapa en el Valencia - EFE.

Esa mañana, como tantas otras, Antonio está pendiente del partido de su hijo Sergio con el Don Bosco hasta que un conocido se le acerca con los ojos como platos.
  
– Ven y verás que hay un nano ahí que tiene un chupinazo impresionante. Fíjate cómo para el balón y cómo chuta.