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domingo, 30 de septiembre de 2018

Alejandro Valverde, 22 miradas y un oro infinito

El murciano, de 38 años y cinco meses, rompe su maleficio con el Mundial y se enfunda el maillot arcoíris tras seis medallas y doce participaciones 

Alejandro Valverde con la medalla de oro que le acredita como campeón del mundo. Foto: Eurosport. 

Queda un kilómetro para completar una carrera interminable de 258,5 y casi siete horas, y Alejandro Valverde (Las Lumbreras, Murcia, 1980) no quiere equivocarse en Innsbruck. Mira, a veces fijamente, y otras, de arriba a abajo, a Michael Woods, Romain Bardet y  Tom Dumoulin. En 700 metros estudia sus movimientos hasta 21 veces. Es entonces cuando mira hacia el infinito, aprieta los dientes y piensa: "Ahora es el momento. Mi momento. ¡Por mí no será!".

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Alejandro Valverde es indestructible?

Jon Rivas retrata al ciclista español más completo con minuciosidad, muchos testimonios y una visión crítica

Alejandro Valverde dedicándole su cuarta Lieja-Bastogne-Lieja al fallecido Michele Scarponi. Foto: AP. 
Desconozco cuál es su voz ni si es de muletillas. Sólo sé que Jon Rivas tiene un bigote generoso y que me lo imagino siempre con los ojos y las orejas muy abiertos, dispuesto a anotar el más mínimo detalle en una libreta. Sus textos, sencillos y repletos de testimonios que intervienen lo justo, retrata a un periodista minucioso, metódico y ordenado que sabe dónde apuntó aquella anécdota que le puede servir ahora. Jon Rivas es una institución en el periodismo deportivo sobre ciclismo, y escribe en El Correo y en su

miércoles, 10 de mayo de 2017

Iván Vega: “Las victorias sin sentimiento no transcienden”

‘Secundario de lujo. Una vida entre campeones’ es el relato de Jaime Mir, “más conocido que muchos ciclistas”

Iván Vega, con su dos libros publicados en Cultura Ciclista, saludando a un amigo. Foto: Toni Delgado.   
No lo conocía en persona, aunque por su forma de escribir intuía que Iván Vega (Esplugues de Llobregat) era metódico y ordenado al límite. Tal cual: “Apenas pongo papeles ni más de un libro en el escritorio porque tomo nota de cuanto necesito y luego vuelvo a dejar la obra en la estantería”. Una disciplina que aprendió de uno de sus maestros de vida, Ferran Bellfort, que fue bibliotecario de la biblioteca de la Unió Sants, la “mejor” de ciclismo de España. Aparece con una mochila y varios kilos de cansancio.

jueves, 6 de agosto de 2015

Una velada de anécdotas sobre dos ruedas

En 'Cuentos del pelotón' Sergi López-Egea invita al lector a vivir pruebas como el Tour, el Giro o la Vuelta con algunos de sus protagonistas

Valverde, antes de la decisiva contrarreloj del Tour de 2014 - Foto: AFP. 

“Confieso que las bicicletas, entre esa clase de vehículos, por su aspecto ligero y elegante como por su silueta original y esbelta, desde el primer momento me sedujeron. Aquel andar suave rasando el suelo como las golondrinas, aquella rapidez augusta, con que las veía pasar semivolando, aquella suavidad de movimientos y aquel indolente y vago balanceo cautivaron mi ánimo de tal modo y manera que en un momento de entusiasmo, consultéme y convencido me dije: «Ánimo, corazón, tú has

domingo, 28 de septiembre de 2014

El sueño pendiente de Alejandro Valverde

El murciano, el ciclista con más metales mundialistas (seis), suma otro bronce, aunque se le vuelve escapar el oro, esta vez para un valiente Kwiatkowski 


Gerrans, Kwiatkowski y Valverde, en el podio de Ponferrada. 

Se quedó mirando la escena con ojos tiernos. Era una mirada de reojo, pero directa. No quería perderse detalle de cómo una anónima azafata vestía con el maillot arcoíris a Michal Kwiatkowski y como éste, en una nube, se agachaba para que le colgasen el otro premio que acababa de ganarse, la medalla de oro. Dos tesoros que Alejandro Valverde (Las Lumbreras, Murcia, 1980) quiere con toda su alma y lo demuestra año tras año, En diez participantes (se perdió dos por estar sancionado por dopaje), Valverde suma más

lunes, 28 de julio de 2014

La Grande Boucle, desde el sillín de Sergi López-Egea

En 'Cuentos de Tour' el enviado desde 1991 de 'El Periódico' a la ronda francesa invita al lector a vivirla entre bastidores 

Indurain, en el Tour. 

Pablo se sabía los nombres y los dorsales de todos y cada uno de los corredores del Tour de Francia de 1995. Había convertido la mesa del comedor de su tía segunda Concha en un escritorio oculto por decenas de folios con la situación de las etapas (pájaras, abanicos, tête de la course, pelotón, grupo perseguidor, maillot amarillo, líder de la montaña, de la regularidad...) y los datos especiales que aportaban Perico Delgado y el desaparecido Pedro González. Enamorado de la bicicleta como está y con la facilidad que tiene para

sábado, 12 de octubre de 2013

Marco Pantani: un ciclista de acero, un hombre frágil

En 'Un hombre en fuga' Manuela Ronchi y Gianfranco Josti retratan la carrera deportiva y vital de 'Il Pirata'




Marco Pantani (Cesena, 1970, Rímini, 2004) sería un golpe de oxígeno en estos tiempos de ataques de calculadora y en los que casi se puede predecir el estornudo. Él no entendía de tiempos ni de protocolos. Atacaba. Era un Coppi moderno, un ciclista de acero que en cuanto se quitaba la bandana hacía que te frotases las manos porque algo muy grande estaba a punto de suceder y tenías el privilegio de poder vivirlo en directo y recordarlo para siempre.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La picaresca de Rui Costa le vale un arcoíris


El ciclista portugués arrebata el oro en el Mundial de Florencia en ruta a Purito, plata y descontento con la actitud de su compañero Valverde, bronce 

Purito, Rui Costa y Valverde, en el podio - AFP. 

Hasta esas palabras que pretenden desestabilizar a su receptor, pero que que a éste le entran por una oreja y le salen por otra, pasan muchas cosas. Hasta que Purito Rodríguez mira hacia atrás y comprueba que solo le sigue Rui Costa, al que había dejado plantado metros antes, hay más de siete horas de una carrera repleta de caídas y con la lluvia como gran peligro hasta casi al final. "Le hablé a Rui Costa en el último kilómetro para intentar ponerle nervioso", reconoció Purito, "pero tiene mucha seguridad en sí mismo

domingo, 15 de septiembre de 2013

Chris Horner, una Vuelta a los 41

El estadounidense, visto casi siempre como secundario en sus equipos, se convierte en el más ganador más veterano de la historia de una gran ronda  


Horner, en el podio de la Vuelta - Eurosport. 

A un niño de 12 años le debe el ciclismo uno de sus relatos más admirables. Al orgullo de un hijo por su padre le debe el deporte la satisfacción de Chris Horner (Okinawa, Japón, 1971), campeón de la Vuelta con 41 años y 326 días. Es el rey más veterano en la historia de las tres grandes rondas -Lambot ganó el Tour de 1922 con 36, Magni el Giro de 1955 con 34 y hasta ahora el récord en la prueba española correspondía a Rominger y Vinokúrov, con 33-. A punto de soplar las 42 velas y con solo 14 días de competición antes de la Vuelta,

sábado, 20 de julio de 2013

Nairo Quintana, la efervescencia de un debutante protagonista

El ciclista del Movistar vence en Annecy-Semnoz y llegará a los Campos Elíseos como maillot blanco y de la montaña y segundo en la general, puesto que le arrebata a Contador, cuarto y superado también por Purito en un Tour ganado por Froome   



Rodeado por un círculo de personas, pidió espacio. Espacio para coger aire, beber un poco y saborear una victoria muy estudiada. Por un día, Nairo Quintana (Cómbita, Colombia, 1990) había sido cauto y reservado, nada que ver con su comportamiento en Pailhères, Mont Ventoux o Aple d'Huex, donde fue un ciclista desatado. En la penúltima etapa de su primer Tour el ciclista del Movistar gestionó el tiempo a su antojo, como un buen base. Primero respondió a Purito Rodríguez cuando éste, en la subida al puerto de Annecy-Semnoz y después de coger al último escapado de la jornada –el eterno Voigt–, definió el podio en París dejando con la lengua fuera y como gran derrotado a Alberto Contador –finalmente cuarto–. Y después, a Froome, que buscó su cuarto triunfo con un ataque seco al que el ciclista colombiano contestó con frialdad y casi sin esfuerzo. Quintana se reservó la traca final para los últimos metros, que recorrió en solitario. Un broche de oro para Quintana, un debutante efervescente y protagonista, que al maillot blanco como mejor joven que ya tenía más que asegurado sumó el de la montaña y el segundo puesto en la general. Muchas alegrías en la jornada más emotiva para su país, que conmemoraba el 203º aniversario de su independencia: Es un día muy especial para Colombia. Este triunfo está dedicado para todos los colombianos, que en este momento me están viendo. A mi padre, a mi madre, mi novia, mis hermanos, a todos mis amigos que me han ayudado de muchas maneras. Un saludo a toda Tunja, Cómbita, Boyacá y Colombia”. Aunque del primero que se acordó fue de José Luis Arrieta, “el mejor director que he tenido” y al que felicitó por clavar el plan: “Sucedió todo según lo previsto”.

El Movistar ha sido el equipo más combativo y el que más salsa ha dado en un Tour en el que ha sabido recomponerse y replantear su planteamiento inicial. En Saint Amand Montrond perdió la opción de podio para el líder previsto, Alejandro Valverde –al murciano se le rompió una rueda entre los abanicos– y la clasificación por equipos, pues varios compañeros fueron sacrificados para sacar a Valverde del apuro –sin éxito, entre otras cosas, por la aceleración del Belkin de Mollema–. Ese día uno de los sacrificados fue Rui Costa –renunció al Top 10, pero se resarció después ganando en Gap y Le Grand Bornard– y Quintana pasó a ser el líder del equipo. Mensaje claro: ya no tienes ataduras, Nairo.

La acción despreciable de Rolland

Con carta blanca, Quintana ha sido todavía más grande e incluso compitió en el Mont Ventoux con Froome, al que sí doblegó en Annecy-Semnoz, llevándose una etapa que comenzó con un ataque en los primeros metros de Rolland. El francés –al que después se le añadieron varios corredores, entre ellos, el incansable Flecha– soñaba con el maillot de la montaña, del que solo le separaba un punto con respecto a Froome. Rolland se volvió a ganar la admiración del espectador por su osadía, una simpatía que perdió en la coronación al Col de Leschaux, cuando empujó a Igor Antón hacia el público para impedir que pasase primero y se llevase la máxima puntuación. Pero el ciclista del Euskaltel pudo mantener el equilibrio para llevarse esos dos puntos –Rolland sumó otro– y reaccionó con frialdad o, mejor dicho, deportividad ante una acción tan despreciable: le dio un golpecito en la espalda casi paternal.

Voigt, en cabeza

Poco después, Voigt se quedó solo en cabeza y Antón probó de todas las formas posibles alcanzarle sin éxito, mientras el pelotón iba neutralizando al resto de escapados y tanto Evans como Andy Schleck se quedaban petrificados. El primero antes de empezar el puerto de categoría especial, el segundo, tras un arrebato del Sky, que cogió el testigo del Movistar, que en todo momento había mantenido las diferencias con los escapados. Una desventaja que nunca alcanzó los cuatro minutos y casi siempre se mantuvo en el minuto, minuto y poco. Minucias.

Cortado Mollena, Valverde quiso hacer una selección todavía más profunda con otro cambio de ritmo que dejó sin fuerzas a Kreuziger, eliminado tras otro arreón de Porte. Entonces fue el turno de Purito, inmenso en el tramo final del Tour, y al que solo pudieron seguir Quintana y Froome, que apartó a un espectador que parecía querer oír las pulsaciones del ganador de la prueba de lo cerca de que se le puso al británico. Mientras Contador, fundido, iba a su ritmo y se refrescaba el cuello con una botella del agua, consciente que el podio era ya una quimera y que por delante rodaban los tres más fuertes. De ese grupo siempre tiró Purito, hasta que Froome se marcó un ataque estéril ante Quintana, que replicó con suma tranquilidad. Quizás el británico se marcó un farol, pues tampoco pudo disputarle la segunda plaza de la etapa a Purito. Eso sí, Froome sonrió de alivio tras cruzar la línea de meta y Quintana mostró después a los periodistas una medalla que le regaló su compatriota Mauricio Soler, al que sustituyó en el Movistar, y que tuvo que retirarse del ciclismo tras un grave accidente en la Vuelta a Suiza en 2011 que a punto estuvo de costarle la vida. “Este triunfo también es para Mauricio”, dijo. Sí, Quintana también es detallista.     

martes, 16 de julio de 2013

Xavi Tondo, convencido de vencer

Rafael Vallbona dibuja en 'El triomf de l'obstinació' un perfil humano y cercano del desaparecido ciclista

Xavi Tondo.  

Una cosa es la vocación y otra el trabajo. Poca gente los puede compatibilizar.
Si no lo has conseguido todavía...
¿Por qué no lo dejas?

En general, la sociedad cuestiona a quien se arriesga, innova o se sale de la filosofía del grupo. La gente duda y reparte sus miedos, pero nadie logró sacarle de la cabeza a Xavi Tondo (Valls, 1978-Granada, 2011) que dejase de desear con todas sus fuerzas ser ciclista profesional. Ni siquiera un grave accidente en Figueres y las cuatro operaciones pertinentes cuando estaba recibiendo ofertas para llegar a la élite. Tampoco abandonó Xavi su sueño pese a la falta de confianza de algunos directores, como Jonathan Vaughters, que con el tiempo reconoció haberse equivocado por no haberle fichado.

– Yo sé que puedo llegar lejos en esto. Sé que pudo ser ciclista, he nacido para esto– le dijo un día a un buen amigo.

Muchos descubrieron a aquel chaval de generosa sonrisa y capacidad innata para unir grupos aquel sábado de marzo de 2010 cuando, enfundado en el maillot del Cervélo, levantó los brazos para festejar una etapa de la París-Niza, en Tourrettes-sur-Loup, para sorpresa de dos comentaristas de la televisión francesa, que no daban ni un duro por el desconocido que continuaba escapado a falta de 5 kilómetros. Así, con esa anécdota tan significativa, empieza Xavi Tondo. El triomf de l'obstinació [El triunfo de la obstinación; Cossetània Edicions], un buen perfil humano y cercano del desaparecido ciclista escrito por Rafael Vallbona. Un relato breve, pero profundo que llega al corazón mezclando dos géneros periodísticos, el perfil y el reportaje a través de varios testimonios.

Tondo es bici, y cuando la descubre a los quince años, ya no tiene nada más en la cabeza”, escribe Vallbona. Una frase con la que el escritor –apasionado de este deporte, se le nota y lo sabe transmitir– resume la devoción del protagonista del relato por un deporte que le hizo, por ejemplo, rechazar un contrato fijo en una fábrica de cereales. Porque Xavi entendía el ciclismo como una forma de vida y le encantaba entrenarse en grupo: “Es una forma sana de estar en armonía con el mundo. Supongo que mucha gente no lo entiende con tanto dopaje y esta necesidad de estar localizables siempre para someternos a controles (…) yo juego limpio siempre”.

Por eso no se lo pensó dos veces cuando recibió un correo en el que le ofrecían sustancias dopantes y alertó a los Mossos d'Esquadra. Destapó lo que después se conocería como la Operación Carrera, pero él no quería que le diesen las gracias ni medallas: He hecho simplemente lo que tenía que hacer, nada más. Ya espero dar ocasiones para que se hable de mí por mis glorias deportivas”.

Glorias –14 victorias, destacando la etapa de la París-Niza, la Vuelta a Portugal en 2007 y la Vuelta a Castilla y León un mes antes de su muerte– que saboreó sobre todo en equipos modestos, como Paternina-Costa de Almería, Babot-Gaia, Catalunya-Angel Mir, Relax-Gam, LA Aluminios-MSS y Andalucía Caja Sur. A finales de 2009 firmó por su primer gran equipo, un Cervélo con Carlos Sastre como jefe de filas. En la Vuelta a España Sastre solo pudo ser octavo y fue superado por Xavi, que acabó sexto –después de romperse la clavícula en Alemania tres semanas antes del inicio de la prueba– y que en esa temporada 2010 ganó el Critérium Ciutat de l'Hospitalet. Lo hizo meses después de haberse comprometido por dos años con el Movistar, el nuevo equipo que había perpetrado el histórico Eusebio Unzué. 2011 iba a ser el su estreno esperado en el Tour. Para preparar la ronda francesa y la Dauphiné Libéré estaba concentrado en Sierra Nevada, donde tuvo un desgraciado accidente que puso fin a su vida, pero no a su enseñanza, que permanece intacta.

Título: Xavi Tondo. El triomf de l'obstinació. Autor: Rafael Vallbona. Editorial: Cossetània Edicions. Páginas: 87. Valoración: 3.8 sobre 5.  
  

domingo, 23 de septiembre de 2012

Gilbert cumple los pronósticos y Valverde agarra el bronce en Valkenburg

El belga se viste el maillot arco iris de campeón del mundo de ruta con un ataque seco y esperado a dos kilómetros de la meta

Hagen, Gilbert y Valverde, en el podio - AFP. 

No por esperado y anunciado por cronistas y entendidos del mundo del ciclismo dejó de ser un ataque duro y sin un ápice de duda de Philippe Gilbert (Verviers, Bélgica, 1982), rodeado y protegido por varios compañeros suyos de la selección belga en la última subida al Cauberg. En forma, Gilbert es un salvaje difícil de atrapar que gana con tiempo a recrearse, en cuanto dejó atrás a Nibali, el único que no era de su país, pedaleó hacia su sueño de siempre: el maillot arco iris, ser campeón del mundo de ruta y morder la medalla de oro. En un suspiro, a 2 kilómetros para la meta, abrió un hueco tan grande que le dio tiempo a agitar su puño derecho, a saludar al público en la localidad turística holandesa de Valkenburg, entre ellos muchos belgas ondeando la bandera de su país, y señalar al cielo. Ahí, en las nubes, estaba Gilbert, incansable para arrancar con el plato gordo. Escapado el que sería el campeón, se formó un terceto de aspirantes a las dos medallas que quedaban por repartirse: Kolobnev, Hagen y Alejandro Valverde, fantástico en la temporada de su retorno tras su sanción y recibió el bronce de las manos de Pat McQuaid, presidente de la UCI, quien hizo todo lo posible para impedir su presencia cuando no el murciano no había sido castigado. Valverde reconoció que no se fue a por Gilbert para seguir trabajando para Óscar Freire y no tuvo fuerzas para replicar a Hagen, que se llevó la plata.   

No hubo dudas sobre quién sería el campeón cuando arrancó Gilbert, que recordó que sus antepasados son holandeses, y que, por supuesto, su selección “ha hecho un gran trabajo y ha sabido posicionarse”. Quedarse en el grupo final de 40 más fuertes, después de una primera fuga neutralizada en la que estuvo Pablo Lastras y a la que se uniría después Flecha, també Contador o Cataldi, vencedor en el Cuitu Negro de la Vuelta. La prueba en la que renació Gilbert, capaz de ganar en Montjuïc ante Purito Rodríguez y en La Lastrilla ante Valverde. Dos triunfos que, unidos al sueño de siempre, “llevar 12 meses el maillot arco iris”, hacen que la temporada sea de notable alto para Gilbert, un clasicómano con un palmarés generoso: dos Amstel Gold Race (2010 y 2011), una Liège-Bastogne-Liège (2011), dos Paris Tours (2008 y 2009) y un Tour de Lombardía (2009 y 2010). También cuenta con un triunfo de etapa en el Tour y otro en el Giro. Lejos queda un gran susto, el cáncer de piel que le fue detectado en 2007 y del que se recuperó este ciclista que empezó su carrera siendo instruido por su familia y por Christian, su hermano mayor. Como rezaba una pancarta en holandés que sostenía un monigote que emulaba a un ciclista, un invento de un espectador, “Proficiat Phillipe”. O lo que es lo mismo: bravo Philippe. Bravo Valverde, que entró a cinco segundos del oro y a uno de la plata, con margen sobre el imparable Degenkolb. El murciano, segundo en una Vuelta en la que se llevó el maillot verde y el de la combinada, además de dos triunfos de etapa y otro con su Movistar, logró su cuarta medalla mundialista, la segunda de bronce. Tiene otras dos platas. A su cuarto oro aspiraba Óscar Freire en su último Mundial y que se quejó de la estrategia: “Habíamos decidido que nos la íbamos a jugar en el sprint conmigo y que todos me guiarían. Algunos lo hicieron hasta que pudieron. Otros no lo hicieron por falta de fuerzas. Pero Valverde se fue a buscar a Gilbert y se olvidó de mí y de su compromiso. Y yo estaba bien. Podía haber ganado”. Nada que ver con el punto de vista de Valverde: “Pero tenía que haber ganado yo. Tenía que haberme ido con Gilbert cuando atacó porque iba delante, con él, pero me quedé esperando a Freire, pues era lo decidido”.
      

domingo, 9 de septiembre de 2012

Contador regresa llegando a lo más alto con su segunda Vuelta

Degenkolb alcanza su quinta victoria en el último sprint y Valverde, segundo de la general, le birla el maillot verde y el de la combinada al tercero, Purito


Valverde, Contador y Purito, en el podio de Madrid - EFE. 

Con la Puerta de Alcalá de fondo y el griterío popular, John Degenkolb levantaba la mano abriéndola del todo, mostrando su manita de victorias de etapa. El corredor del Argos alzó la bici como si fuese un trofeo y se abrazó a su compañero De Kort, quien le lanzó en el último sprint. Unos metros que Degenkolb gestionó con tanta frialdad y seguridad que Bennati se sentó, sabedor de que no tenía nada que hacer. No hizo lo mismo Alejandro Valverde, inconformista para vaciarse para ser sexto y llevarse a última hora dos maillots, el de la combinada y el verde de la regularidad, que arrebató a Purito Rodríguez. Valverde también subió al podio como líder del mejor equipo de la prueba, el Movistar, y también estuvo en el podio final como segundo, acompañado del propio Purito, tercero, y del vencedor, Alberto Contador, emocionado por ganar su segunda Vuelta, por regresar a la competición con un triunfo tan prestigioso y que tras cruzar la meta señaló mostró siete de sus dedos. Las grandes vueltas que ha ganado, aunque la UCI le haya quitado un Giro y un Tour por su sanción por clembuterol.  

La firma de Contador está llena de trazos para arriba y para abajo que parecen montañas, como si fuesen un homenaje al territorio en el que se defiende tan bien y en el que esta ocasión sólo pudo marcar diferencias en un puerto no tan exigente como otros coronados como Collado de la Hoz. Ahí medio sentenció su segunda Vuelta, que tiene forma de ensaladera. Un buen reclamo para degustar una buena ensalada con sus compañeros en el Saxo Bank, a los que invitó a subir al podio para que disfrutasen del maillot rojo por el que tanto han luchado. Ahí estaban Majka, Jesús Hernández o David Navarro, fundamentales para él éxito. 

Un trofeo en forma de ensaladera 

El ciclismo es eso, una disciplina que no se entiende sin los gregarios, los que no figuran en los titulares y el sustentan a los líderes de equipo, a los que marcan el ritmo en los momentos difíciles y ayudan a eliminar rivales. Llegado el momento, agotado el corazón, se apartan. Por eso tiene tanto mérito que David Moreno, gregario de Purito, haya sido quinto clasificado, a poco más de un minuto de Chris Froome, que llegó agotado a una Vuelta que tuvo a Contador a su corredor más combativo. Una decisión cuando menos discutible y en la que se impuso a Valverde, Purito y Aramendia, quizás quien más se lo merecía, ya que se ha cansado de meterse en fugas como poco futuro, por el placer de intentar casi un imposible. También, incansable, ha estado Simon Clarke, vencedor del maillot de la montaña.

Una categoría, la de puntos azules, que también llegó a dominar Valverde, que subió al podio de la mano de su hijo Pablo y que tuvo el detalle de quitarse el maillot verde para que los fotógrafos hicieron las fotos de un podio exclusivamente español. El murciano está agradecido al equipo por haberle reservado un hueco durante 19 largos meses de sanción. Contador se sacó la gorra ante Valverde y Purito por haber sido unos dignos rivales y dijo en voz alta algo en lo que coinciden los aficionados al ciclismo: “Éste es un día importante. Esta Vuelta a España ha sido un éxito”.    

sábado, 8 de septiembre de 2012

Un trío ejemplar para eternizar una Vuela modélica

Contador gana su segunda ronda española tras sobrevivir al corazón de Purito, que no puede arrebatarle la segunda plaza a un Valverde corajudo en la victoria de Menchov en la Bola del Mundo

Menchov celebra su triunfo en la Bola del Mundo - EFE.

Es la nobleza de un trío de ciclistas autóctonos y la de sus entregados gregarios la que hará que esta Vuelta modélica se recuerde con admiración, por disputada, por los decibelios generados y el corazón encogido, al límite. Un golpe a ese ciclismo de calculadora que abraza a la fórmula científica e ignora el riesgo. Hasta el último día de verdad –la etapa con final en la Castellana es un fin de fiesta para esprínters– llegaron emparejados Alberto Contador, Alejandro Valverde y Purito Rodríguez. Los tres fueron a la par hasta el cemento rugoso y afilado de la Bola del Mundo, coronada por Denis Menchov, perdido a casi dos horas en la general, pero inmenso para vaciarse y  llevarse un gran recuerdo a título personal –“un triunfo muy importante para cerrar el año”–. El imperturbable ruso afincado en Pamplona recalcó que está orgulloso del Katusha y, en concreto, de su líder, Purito, que en la Bola del Mundo quiso soñar con algo más que el tercer lugar dejándose los riñones. El catalán  respondió al ataque de prueba de Valverde con dos más, suficientes para que cediesen tanto el murciano como el propio Contador, consciente de que su rival lo intentaría al final, “pero no se podían hacer diferencias”. A Valverde no le comieron los nervios y supo resistir para conservar su segundo puesto y recortar a 1m 16s la diferencia con Contador, satisfecho por su segunda victoria virtual en la Vuelta, con 1m 37s de margen sobre Purito. 

Resumió Contador que ha sido una prueba tremendamente exigente, de “piernas y de cabeza”, de fuerza bruta y estrategia. El corredor Pinto ha sabido llevarse el gato al agua después de varios meses alejado de la competición por sanción. A Contador, aunque a veces se equivocase en el punto para arrancar como le ocurrió en Montjuïc, no le ha faltado ambición, aunque sus cambios de rimo no tuviesen su explosividad habitual y le sobrase su sombra, Purito, sólo roto en Collado de la Hoz, donde se decidió la carrera. Un instante que no se pudo ver en directo porque TVE todavía no había iniciado la retransmisión. El instante decisivo fue anónimo hasta que empezaron a publicarse fotografías de agencias y los aficionados colgaron vídeos en youtube. 24 horas después la televisión estatal recurrió a la organización para pinchar ese instante de esa etapa con final en Fuente Dé de la que Valverde también sacó petróleo, birlándole la segunda plaza a Purito. 

Valverde, el silencioso

Valverde ha sido el sido el ciclista silencioso de la Vuelta: confirmó a última hora su presencia y ha llevado en algún momento todos los maillots posibles. El rojo, lo perdió en una caída en la que cedió casi un minuto. Pero Valverde, después de volver a cuestionar la ley no escrita de la ética del pelotón, se ciñó a ser protagonista en la carretera y lo hizo con una victoria de insistencia en Arrate y otra de explosividad en La Gallina, además de ceder poco ante Purito y Contador y recuperar segundos en los finales y las bonificaciones. 

Valverde ha puesto salsa a esta Vuelta, por más que algunos cronistas, cortos de miras o quizás por falta de espacio, hayan centrado sus textos en Purito y Contador. El ciclista de Parets del Vallès está en el mejor momento de su carrera, tras rozar el Giro y llevarse tres triunfos de etapa, además de vestir el maillot de la combinada y de la regularidad. Purito ha sido valiente hasta donde podía serlo, hasta la Bola del Mundo, donde le sacó 44 segundos a Contador y 25 a Valverde: “He ido bien, pero Valverde también, así que ha sido imposible”. Purito felicitó a Menchov, que llegaba a la Vuelta con bastantes más aspiraciones que un triunfo de etapa, pero que supo sufrir para llevarse un a victoria de postín. El botín por el que luchó la numerosa fuga del día. Boet, Capecchi y De Weert atacaron demasiado pronto y, más listos y con menos fuerzas, Porte y Menchov se quedaron solos. Con la misma tranquilidad con la que habla ganó el ruso, mientras por detrás el trío de autóctonos persistía, cada uno por su objetivo, después de haber resistido los mazazos de los gregarios de Contador, en especial de Majka y Jesús Hernández, de Dani Moreno, vital para Purito, y de Beñat, fundamental –como Nairo Quintana– para Valverde. Un broche de oro para una Vuelta modélica.        

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Contador incendia una Vuelta de la que casi se despide Purito

El corredor de Pinto ataca en Collado de la Hoz y le birla el maillot rojo al catalán, ahora tercero tras Valverde, inmenso para sacar también tajada de la jornada


Contador explota de emoción en la línea de meta - AFP. 

Alberto Contador es fuego. Es un auténtico diablo que, como todo el mundo, tiene un lado más tranquilo y otro más salvaje. Se fió de esa voz interior que le dijo “¡ataca!”, por más  que todavía quedasen 50 kilómetros para la meta y estuviese en Collado de la Hoz, el penúltimo puerto de una jornada que, en teoría, no guardaba grandes sorpresas. Su rival, Purito Rodríguez, el espléndido ciclista que poco a poco, como hacen las hormiguitas, se había hecho merecedor del maillot rojo por aguantar a Contador en la contrarreloj, superarle en los finales y frustrar sus continuos ataques no pudo más. Se quedó sin remedio ante el ataque “instintivo” del corredor de Pinto, que era consciente de que le podía salir todo rematadamente mal y podía perder incluso la segunda plaza. Su descaro y el excelente comportamiento de su Saxo Bank –en especial de Tiralongo– le permitieron tener tiempo de girarse tres veces antes de cruzar la meta y sacudir los brazos aliviado, emocionado por dar un giro total a una Vuelta que se le estaba escapando y que ahora tiene más cerca. Contador es el nuevo maillot rojo después de sacarle cerca de tres minutos a Purito, al que deja tercero a 2m 28s en la general, y aventaja a Alejandro Valverde, el otro gran protagonista de la etapa con final en Fuente Dé en 1m 52s. Listo y explosivo, el murciano fue capaz de recortarle más de dos minutos a Contador en los últimos kilómetros y de haber tenido unos metros más la etapa habría luchado por ella. Chris Froome llegó a casi cinco minutos y tiene el podio a más de siete. 

El acelerón de Contador en Collado de la Hoz ya forma parte de una de esas instantáneas que los amantes del ciclismo tienen en su hemeroteca de recuerdos. El corredor de Pinto se fue a por los escapados, entre ellos, claro, tres de sus compañeros Jesús Hernández y Sergio Paulinho, y con su amigo del Astana Paolo Tiralongo, con quien se escapó de los fugados y quien le dio relevos generosos, puñales para Purito, que pudo intuir más malas noticias para él cuando Nairo Quintana y Beñat se descolgaron de los primeros para unirse a Valverde. Un ciclón cuando vio el momento para atacar y dejar sentado a Purito, partícipe de una de las carreras de tres semanas con más brillo de los últimos años y de una frase que le hace grande: “estamos aquí para ganar, para perder, para caernos, para luchar”.

Muy emocionado, Contador advirtió que era uno de sus tres mejores victorias, junto con el Tour de Francia tras el accidente que pudo costarle la vida en Asturias –fue 31º, pero volvió a sentirse ciclista– y la París-Niza de 2007, que ganó y fue el preludio de su primera victoria en la ronda francesa. Dijo el ciclista del Saxo Bank que le dio apuro probarlo tan pronto y que apenas había comido hasta entonces. Se arriesgó y dejó una etapa eterna para desconsuelo de Purito, abatido también por Valverde, que atacó en Fuente Dé y que, aunque no lo diga, no olvida que la mitad de la ventaja que le saca Contador la perdió en una caída.
   

lunes, 3 de septiembre de 2012

Purito contraataca en la coronación de Cataldo en el Cuitu Negru

El líder de la Vuelta vuelve a resistir los picotazos de Contador y le saca seis segundos más en la meta el día del desplome definitivo de Froome 

Purito, a punto de cruzar la línea de meta, seguido por Contador - EFE. 

Las oportunidades se merecen en la bicicleta, donde no hay regalos, salvo los contratiempos humanos –el ya no puedo más– y los problemas técnicos –los pinchazos, caídas o salidas de cadena–. Bien lo sabe Purito Rodríguez, que no sólo aguanta los picotazos de Alberto Contador, esta vez en el inédito ascenso al Cuitu Negru, sino que es capaz de contraatacar y sacarle seis segundos más, cuatro por la bonificación como tercer clasificado de una etapa que coronó al italiano Dario Cataldo, tan exhausto que apenas pudo girar la cabeza para asegurarse que no estaba cerca Thomas de Gendt, su inseparable compañero de fuga que le había dicho que “era más o menos imposible” su propósito en común después de escuchar  por el pinganillo cómo era de endiablado el ritmo de Saxo Bank y Euskaltel. Se equivocó el belga para suerte de Cataldo, al que el último kilómetro se le hizo eterno y que acabó tan deshecho que su  celebración consistió en mover el puño, colocarse las gafas y los brazos a la altura del cuello. Agarrado al manillar y a más de cinco minutos del vencedor llegó Chris Froome, roto por completo a 2m 46s de la última plaza del podio, que atesora Alejandro Valverde, y a 4m 52s del líder, Purito, que aventaja a Contador en 28s y en 2m 04s al murciano antes de la segunda y última etapa de descanso.

Sabe Purito que tiene la carrera donde había soñado y en el punto donde se la ha merecido tener. Está siendo el mejor y ya se viste con los maillots de la combinada, la regularidad y de la general. Sólo se le resiste el de la montaña, aunque Simon Clarke no puede despistarse, ya que le saca sólo dos puntos. El premio al más combativo de la jornada fue para Cataldo, que vive una temporada feliz, ya que a su extraordinario triunfo en Cuitu Negru suma el título de contrarreloj de su país. Nada paró al italiano, constante para pelearse como un jabato domando la bici con rampas de hasta el 24%. El contexto donde Contador quiso dejar atrás a Purito, a quien había visto rodar detrás en La Cobertoria y al que fue a observar: “Siempre quieres ver cómo está cada uno”. Piensa Contador que cualquier información extra es de utilidad y anhela un día de perros, “de lluvia” a poder ser. Un deseo que Purito ve como pesadilla: “Que se deje de rollos, que bastante bien nos va. Estamos teniendo suerte con el tiempo”.

Contador dijo estar satisfecho con el rendimiento de su equipo, el Saxo Bank –protagonista de nuevo de otra selección notable con David Navarro, Majka o Jesús Hernández como torturadores– y de él mismo, que no pudo descolgar al líder, pero que vio cómo Valverde cedía en cada uno de sus ataques –Nairo Quintana rescató al exponente del Movistar– y se tranquilizó comprobando que Froome, después del Tour y de los Juegos, no está para mucho más. Hasta cinco veces lo probó Contador y tras la última contraatacó, poderoso, Purito, capaz de no sólo no ceder, sino de coger más colchón. Un líder con mayúsculas.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Antonio Piedra se hace visible en los Lagos de Covadonga

Primera gran victoria del corredor del Caja Rural en una etapa marcada por los ataques de Contador, que entra en la meta junto a Purito y Valverde, pero pone tierra de por medio con Froome

Valverde se impone en la meta a Purito y Contador - EFE.

El motor del ciclismo son las piernas, la mente y el corazón, pero son el pinganillo y las necesidades de los líderes de equipo las que marcan la mayor parte del guión previsto para los gregarios. Éste es un deporte de jugadas maestras, que suelen hacer aquellos sin los que los favoritos no serían nadie. Jugadas como la del Saxo Bank en la ascensión a los Lagos de Covadonga. Hasta entonces había dejado el control de la etapa al Katusha del líder, Purito Rodríguez. Hasta que se escaparon David Navarro, Jesús Hernández y Rafal Majka, y otro Movistar, Nairo Quintana, en este caso para ser de ayuda para Alejandro Valverde. El murciano fue de nuevo el primero en atacar, aunque lo hizo en La Huesera, el lugar equivocado. Contador lo probó después. Valiente, pero sin la lucidez que le caracteriza –“no me encontré del todo bien. Me falta el punto que te da la competición”– el ciclista de Pinto comprobó que, definitivamente, Purito es su sombra. El líder de la Vuelta apretó los dientes y replicó con contundencia los ataques –sin la continuidad necesaria, lo que permitió a Valverde recuperarse– de Contador, que podría tener otra oportunidad este lunes en Pajares y Cuitu Negru, escenarios donde pretenderá alejar más a Chis Froome, descolgado tras el primer gran arreón en el pelotón, y que ya está a 2m 16s del líder y cede ante Valverde 35s, el tiempo que perdió en una etapa que se llevó Antonio Piedra (Sevilla, 1985), al que no le cabía la sonrisa en la cara y que se olvidó del ritual de los ganadores de la jornada y de los que reciben los maillots de la diferentes categorías. Él sí se llevó el ramo de flores en vez de lanzárselo al público. 

Piedra tiene apellido de jornalero. Es un picapedrero más en esto del ciclismo. Alguien que es profesional desde 2007, cuando corría en el Fuenteventura-Canarias. El curso siguiente fichó por el Andalucía, donde estuvo hasta el año pasado. Según ha reconocido alguna vez el ciclista sevillano, ahí se estancó y en la oferta del Caja Rural, equipo invitado por la organización, vio una oportunidad de dar un paso adelante. Le salió bien bien la decisión, pues en mayo Piedra ganó en Noruega la Rogaland GP y ahora se ha impuesto en los Lagos de Covadonga. Dijo que tenía buenas sensaciones, que por eso probó suerte en la escapada del día y después dejó atrás a sus acompañantes para pelearse en solitario para el triunfo más grande de su vida deportiva: “Esto compensa los días y momentos malos”. 

A casi diez minutos del vencedor llegaron los tres favoritos después de los intentos infructuosos de Contador por arrebatarle el maillot rojo a Purito y distanciarse más de Valverde, constante en una Vuelta que no tenía en su calendario y en la que “firmaría” lo que tiene, un puesto en el podio. En Lagos de Covadonga, una tortura que desconocía, se impuso al esprint a sus dos rivales, que después se intercambiaron elogios. “Joaquim está más fuerte que nunca”, dijo Contador de Purito, que le devolvió el guante: “Lleva la carrera como quiere, a ver si tiene un día malo”. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Purito no tiene límites

El corredor del Katusha logra su tercera victoria en Ancares superando a Contador para consolidar su liderato en la Vuelta

Contador y Purito durante la etapa - EFE. 

Deja sin argumentos a aquellos que le achacaban que no tenía piernas para puertos largos y no disponía de la suficiente frialdad para controlar sus impulsos y hacerle caso a la cabeza. Purito Rodríguez (Parets del Vallès, 1979) está en su punto para una carrera de tres semanas. Si a finales de mayo sólo cedió el Giro ante el Hesjedal el penúltimo día, en la contrarreloj. Un obstáculo que solventó con nota en la Vuelta, donde conservó el maillot rojo de líder por un segundo sobre Alberto Contador. Dos triunfos después, en el Mirador del Ézaro y ahora en Ancares, Purito acumula tres victorias en total –había vencido antes en Jaca– y 22 segundos de margen sobre el líder de un Saxo Bank enfurecido que, con Majka como rompepiernas, dinamitó la etapa en la subida a Ancares y frustró el sueño de Alberto Losada, ilusionado con la victoria de su vida. Una foto que también persiguió Contador, constante con sus cambios de ritmo. Incluso el último pareció el definitivo como ya le sucedió en La Gallina, pero al corredor de Pinto, alejado de la tensión de la competición unos meses,  le sobra estrategia, pero le falta recorrido, además de un punto de fuerza y continuidad, por más que en 500 metros le sacase 12 segundos a Alejandro Valverde y Purito. El líder se fue del murciano y alcanzó a Contador en el último kilómetro, dejándole sin apenas esfuerzo. “Purito está en un momento de forma impresionante”, le elogió su rival, que entró a cinco segundos y perdió otros cuarto por las bonificaciones. “Alberto me lo ha puesto muy difícil. Con sus ataques nos suelta a todos”, replicó el líder del Katusha y de la Vuelta, frío e inteligente para hacer lo adecuado. Tercero llegó Alejandro Valverde, entero en una prueba en la que tenía previsto no participar y que empata en la general con Chris Froome. Ambos están a 1m 41s del líder. 

En Ancares se vivió un baile final espectacular en el que los cuatro primeros tuvieron algo que decir y el sexto, el tenaz Dani Moreno, el gregario de oro para Purito capaz de ir por la general, adelantó a Gesink para colocarse el quinto entre los 183 supervivientes de la prueba. Aunque sería Majka quien seleccionó al pelotón en el ascenso a Ancares, dejando atrás a corredores como Menchov, del que se esperaba mucho más y que ya tiene perdida una hora. Sufrió Igor Antón, que dijo que su motor en esta Vuelta está siendo “la casta”  y reconoció que los demás están mejor que él. Valverde se abrió para observar cómo andaba Froome, frito después en el primer ataque de Contador, aunque heroico para sostenerse en el Sky y aproximarse al resto de favoritos, a las que volvió a perder de vista en cuanto Contador volvió a bailar en su bicicleta, en lo que parecía que iba a ser el ataque definitivo. No lo fue para un Purito que parece no tener límites: “Los interrogantes los ponéis vosotros [los periodistas]. Yo lo tenía claro. El año pasado quedé tercero aquí”. Hechos y palabras. 
    

domingo, 26 de agosto de 2012

“Papa, ¿y esos coches?”

Purito refuerza su liderato en la etapa del regreso a Barcelona de la Vuelta 13 años después y que gana Gilbert
Juan José Cobo se hace una foto con un aficionado - Foto: Jordi Caro. 

Ciclistas, aficionados y curiosos van cogiendo sitio en la subida a Montjuïc, al lado de la pancarta de puerto de montaña, a unos tres kilómetros y medio del final de la etapa del regreso de la Vuelta a Barcelona 13 años después. Una fecha simbólica para que un padre  vaya respondiendo las dudas de su hijo pequeño, muy curioso con todo lo que ve. 

– ¿Qué es eso? 
– Pone puerto de montaña. Sirve para determinar quién hace mejores las subidas. Los que pasan antes se llevan puntos. 
– Papa, ¿y esos coches? 
– Todos esos son los que cortan la carretera para que puedan pasar los ciclistas. 
– Ah. 

Otro aficionado, ataviado con una gorra promocional y una mano azul también de propaganda, anuncia que los corredores están a un suspiro, a siete kilómetros de meta. Son las cinco y cuarto de la tarde y un miembro de la organización coloca la cinta para marcar la línea del puerto de montaña. Los primeros en cruzarla son 16 motos de Mossos d'Esquadra, y otra moto de prensa. 

– Hijo, esto es la Vuelta. La hacen por toda España.

“¡Ataca Contador!”, dice el seguidor de las promociones, al que no le cae especialmente bien el líder del Saxo Bank. Dice que prefiere a a Menchov y a Alejandro Valverde, apoyado también por otro aficionado, que sostiene una modesta, por pequeña, pancarta que reza “Valverde crack”. Ya se sabe, los sentimientos no entienden de tamaños. 

Contador lo ha intentado en el repecho equivocado y no tarda en ser alcanzado, mientras la nadadora Mireia Belmonte, doble medallista olímpica en Londres, pasa en un coche de la organización. Después le entregará el maillot como líder de la montaña al propio Valverde.

– ¿Y esa bandera amarilla?      
 Significa que los ciclistas están muy cerca.

Apenas tardan dos o tres minutos en aparecer. Los primeros en hacerlo, Purito Rodríguez y Gilbert, el único que ha sido capaz de replicar al líder de la Vuelta, impulsado por el ataque de Ballan en la subida a Montjuïc.  

Las radios anuncian que Gilbert ha ganado en el sprint final a Purito, que después admite que no hacía falta que pactasen, que cada uno sabía lo que quería. El belga, volver a vencer, algo que hacía prácticamente un año que no lograda. El Purito, para reforzar su liderato y, ayudado por las bonificaciones, aumentar la ventaja con respecto a Chris Froome (53s), Contador (1m) y Valverde (1m  7s) antes de la contrarreloj del miércoles en Pontevedra. Una prueba que no es su fuerte. 

Hace rato del triunfo de Gilbert y continúan pasando los ciclistas más rezagados. Uno tiene el detalle de tirarle su bidón a un niño. Y otro despierta el lado más lógico al chaval al que su padre está instruyendo: “Papa, ese hombre va tan lento porque no puede más”.    

Ni el padre ni el hijo van a la zona donde están los autocares de los equipos y de la organización, a unos metros del Palau Sant Jordi y el Estadi Olímpic, donde varios aficionados agradecen los bidones con agua de los del Garmin-Sharp, que los entregan en mano tras la red. Los del equipo BMC tienen menos y provocan una simpática lucha por los suyos cuando empiezan a aparecer los corredores: Tony Martin posa en algunas fotos e ignora a un tipo que le pide un autógrafo. El mismo deje de Rigoberto Urán, que también desestima a dos aficionados. Al último llega a mirarle a la cara, incluso se para, pero continúa adelante. Todo un amago. Un comportamiento muy diferente al del actual campeón de la Vuelta, Juan José Cobo, dicharachero y espontáneo en las fotos. Froome apenas pestañea y no se para, como tampoco hace Valverde, mientras Contador, el más aclamado, se hace paso como puede y un amigo suyo felicita a Dani Moreno. Su líder, Purito, ha sacado un tiempo valioso. “12 segundos más con la bonificación y Froome ya está a 56 segundos”, concreta el aficionado. Dani sonríe. Cerca otros ciclistas pasan desapercibidos. Miran al horizonte, pero también de reojo por si a alguien le apetece tener un detalle suyo. 

sábado, 25 de agosto de 2012

Un rayo llamado Valverde

El murciano, en un final explosivo casi en la línea de meta, deja sin victoria en La  Gallina a Contador, que se veía ganador después de descolgar a Froome


Valverde, superando en los metros finales a Contador y Purito Rodríguez - AFP. 

No es cuestión de memorizar, de entender y de experimentar, que también, sino de clase y de inteligencia, de saber encontrar la información en el lugar idóneo. Eso pensó en La Collada de la Gallina Alejandro Valverde (Las Lumbreras de Monteagudo, 1985), un ciclista explosivo, de raza y sin caretas. “Sabe sacar los vatios que tiene en los últimos metros”, reconoció Purito Rodríguez, guía involuntario de Valverde, atento “a ver qué hacía él porque era quien mejor conocía la subida”. Sabe latín el ciclista murciano, que no respondió de inmediato al ataque de Alberto Contador a un kilómetro del final, un cambio de ritmo que dejó sin respuesta a Chris Froome, vulnerable por una día, y con el que el ciclista de Pinto logró una buena distancia. Insuficiente para que no le alcanzasen Purito y Valverde, al que le sobra clase y se encuentra en un nivel de forma tan bueno que “ni yo mismo lo esperaba”. Porque por Andorra pasó un rayo llamado Valverde, que fintó a Purito, a quien ya le había birlado la victoria en Arrate, para llegar a la última curva por delante y superar justo después a un Contador que se quedó sin aliento y sin la recompensa esperada, pero que respondió a su ligera pájara del día anterior en Jaca. El líder del Saxo Bank sigue tercero, como su posición en La Gallina, a 40 segundos del líder, Purito, con 33 de margen con Froome y 50 con Valverde, referente con todas las de ley del Movistar en una Vuelta a la que se apuntó a poco más de una semana de su inicio y a la que acudió como ayudante de lujo del actual campeón, Juanjo Cobo, que llegó a cinco minutos largos de su compañero. 

Valverde es un tipo perseverante que no se deja arrastrar por la melancolía, por estar 19 meses sin competir por dopaje y, a pesar de los percances, no dejó de luchar una victoria de etapa en el Tour, Peyragudes. Quizás la más simbólica y reivindicativa de su carrera. Tampoco se bloqueó con su caída en Santo Domingo de la Calzada tras un cambio de ritmo en el pelotón del Sky, al que acusó de antideportivos. Ahí Valverde perdió el maillot rojo, que había logrado en Arrate en un gesto de su inconformismo y del despiste total de Purito. Recuperarlo no es una obsesión para el líder del Movistar. O eso se cansa de repetir: “Me sirve otra victoria de etapa”. Quiere evitar los focos. Prefiere surgir como un rayo como en La Gallina. Algo que deberá hacer si quiere coger el tiempo que perderá en la contrarreloj de Cambados-Pontevedra, para dejar atrás a Purito, Contador y Froome. En La Gallina fue el primero en atacar, aunque no tardó en ser neutralizado. Por delante sólo quedaba Meyer, único superviviente de la fuga del día, y luego fue Froome quien lo probó dos veces. En la segunda sólo le pudo seguir Contador. Fue entonces cuando Dani Moreno, gregario de lujo de Purito, acercó a los otros dos favoritos. Los teóricos pretendientes a la victoria final opositaban por la parcial. Contador confiaba en ser él: miró varias veces para atrás, por su izquierda y por su derecha. Tuvo el triunfo a unos metros, pero le sobró un Valverde sorprendido de sí mismo, para suerte del ciclismo y del espectador.