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miércoles, 31 de agosto de 2011

Pau Gasol y Navarro evitan un tropiezo sonrojante ante Polonia en el debut del Eurobásket

Pau Gasol lanza a canasta ante Lapeta - EFE.

A veces la publicidad se acerca a la realidad, aunque no sea su intención. En un anuncio de un patrocinador de la selección española se describe, en clave de humor, lo que hace el grupo durante una concentración. En una de las escenas salen varios jugadores relajándose, sentados con las piernas cruzadas y poniendo la mente en blanco. Rudy Fernández no puede aguantar el aburrimiento y bosteza. Eso, perder la concentración, es la rémora que lleva arrastrando España desde la preparación -podría extenderse al Mundial de Turquía- y que le acompañó en su mediocre debut en el Eurobásket de Lituania ante un rival de terciopelo como Polonia que le exigió hasta el final (83-78). Por suerte Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, un par de amigos inseparables, evitaron lo que hubiese sido un tropiezo sonrojante casi en familia, con apenas 1.000 espectadores en las gradas.

Lesionado en el último partido Calderón y con Pau tomándose un descanso tras su segundo anillo, a España le faltó un hervor en Turquía, donde a pesar de todo a punto estuvo de acceder a semifinales. Calderón tuvo un regreso oficial discreto, mientras que Pau recordó que sigue siendo el jugador fundamental de España y empezó anotando 11 de los 13 primeros puntos de la selección. Pero sobre todo el pívot de los Lakers surgió en los momentos más delicados anotando un buen triple cuando Polonia se puso a seis puntos o marcándose, a 55s, un dos más uno impresionante (80-74). El rival no desistió y Kelati anotó cuatro tiros libres (80-78 a 16 segundos). Navarro replicó desde la línea de personal, antes de que Koszarek se equivocase en el pase y Pau recibiese la quinta personal de Lapeta y anotase su 29º punto por los 23 de La Bomba.  

Como el pegamento

Navarro es como una especie de pegamento que es capaz de fijar cualquier tipo de superficie, funciona como la solución casi siempre cuando el equipo se atasca. Le ocurrió a la selección entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo, cuando sólo anotó una canasta de Ibaka. Scariolo sacó a Sada y a Navarro y en un momento La Bomba se puso las botas con 11 puntos en un plis plas, incluso trabajando en defensa, pero no tanto como Sada, al que es difícil encontrar un adjetivo que le defina bien. El base del Barça hace de todo: es un tesoro para cualquier plantel y ganó su duelo directo -que no por posición- con Carlos Suárez, que horas antes del torneo, herido por ser el último descartado, se desmarcó con unas declaraciones en las que clamaba contra el seleccionador por no cumplir con lo acordado. Según el jugador Scariolo le aseguró que sería "fijo", mientras que éste matiza que se lo dijo cuando la convocatoria iba a ser de 14 y no como acabó siendo, de 12.

Una polémica que no tiene sentido en plena competición, iniciada por España con muchos apuros, por más que Ricky Rubio y Rudy recordasen sus tiempos en la Penya y se marcasen una jugada de las que convencen a los entrenadores (19-9 a los 6m 30s). Robo, asistencia y canasta, la trama del 77-69 a 1m20s, entre Llull y, claro, Navarro. Entre ambas jugadas España padeció lo suyo, sobre todo cuando Pau no estuvo en pista. Felipe Reyes apenas jugó -acaba de fallecer su padre- e Ibaka lo hizo bien lo poco que actuó. Más protagonismo tuvo Marc Gasol -qué reversos-, que con la colaboración de Navarro centró a una España que tuvo una máxima renta de 17 puntos (42-25 a los 19m29s) y 15 puntos en el final del tercer cuarto. Momento en el que se destempló, golpeada por Skibniewski,Hrycaniuk o Koszarek. Apellidos menores en este deporte. Apellidos que dan un toque de atención. Afortunadamente para los intereses de España Pau Gasol y Navarro le salvaron la papeleta y evitaron que el equipo empezase con derrota, como ya le pasó en sus últimos dos torneos internacionales con diferente suerte final: oro en el Eurobásket de Polonia y sexto puesto en el Mundial de Turquía.

ESPAÑA 83 (22+22+17+22): Pau Gasol (29), Rudy (4), Navarro (23), Calderón, Marc Gasol (16) -equipo inicial-, Reyes (1), San Emeterio (3), Ricky, Ibaka (7), Claver, Llull y Sada. POLONIA 78 (15+16+21+26): Berisha, Szewczyk (10), Kelati (18), Hrycaniuk (12), Koszarek (19) -equipo inicial-, Lapeta, Skibniewski (4), Waczynski, Pamula (3), Leonczyk (6), Szczotka (6) y Wisniewski. Árbitros: Damir Javor (SLO), Sergey Mikhaylov (RUS) y Petri Mantyla (FIN). Szewczyk (m.34), Leonczyk (m.37), Hrycaniuk (m.39) y Lapeta (m.40) fueron eliminados por cinco personales. También Fernando San Emeterio (m.34) y Calderón (m.40). Incidencias: Partido inicial del grupo A del Eurobasket disputado en el Cido Arena de Panevezys ante unos 1.000 espectadores.

domingo, 28 de agosto de 2011

Stoner va como un cohete hacia su segundo Mundial tras vencer en Indianápolis y el cuarto puesto de Lorenzo

Stoner, en el momento de cruzar la línea de meta como vencedor - EFE.

Tiene cara de adolescente, de estar pasando por la edad del pavo, de la rebeldía y la confusión. Algo de eso posee Casey Stoner, imperturbable, rebelde como pocos y frío como los grandes campeones. El australiano fue el único en entender últimamente a la Ducati y goza ahora encima de la Honda, la mejor equipada del circuito. En su año de estreno con la marca japonesa Stoner suma siete triunfos, el último en el Indianápolis Motor Speedway, donde nunca había figurado ni siquiera entre los tres mejores y alcanzó las tres victorias consecutivas tras Laguna Seca y Brno, como ya había hecho antes en Le Mans, Montmeló y Silverstone. Una racha fantástica que contrasta con el año de Jorge Lorenzo, el actual campeón de MotoGP, alejado ya a 44 puntos tras ser cuarto, que maldijo al neumático delantero de la Yamaha: "Se ha destruido desde la cuarta o la quinta vuelta". Cuatro veces ha quedado fuera del cajón el mallorquín este curso.

"Hasta que haya esperanzas hay que seguir tirando y creyendo en uno mismo", razonó Lorenzo, que llegó a ponerse a 15 puntos, tiene 29 más en contra cuando sólo quedan 150 vueltas y necesita que Stoner, el piloto más fiable del año, falle como sea. Hasta ahora el australiano ha tenido un error: perder el tercer puesto en la última vuelta ante el mallorquín en Sachsering, pues su abandono en Jerez fue culpa de Valentino Rossi, perdido en las catacumbas en Indianápolis. Duele ver a Il Dottore salir desde la penúltima línea de parrilla (14º) y verlo acabar 10º en una carrera dominada desde la sexta vuelta por Stoner tras superar en la frenada a su compañero Dani Pedrosa, segundo. Ben Spies le quitó la tercera plaza a su vecino Lorenzo.

Pedrosa, "solo todo el rato"

Resultó un juego de niños para Stoner, que supo mantener los nervios en las primeras vueltas, cuando tenía el freno delantero "bastante frío" y a punto estuvo de irse al suelo un par de veces. Salvó la situación y no le inquietó que Pedrosa, desde la segunda fila, y Lorenzo se pusiesen por delante. En la recta se merendó al mallorquín, poco antes de batir el récord histórico del circuito, y después se comió a Pedrosa, que a partir de entonces rodó "solo todo el rato". Ni podía acercarse al aussie ni podía bajar el ritmo, mientras Lorenzo sufría lo indecible y apretó los dientes cuando su compañero Spies le recortó casi dos segundos en dos vueltas y se superó, a rebufo, a 11 giros. Lorenzo estuvo a punto de perder otra plaza, pero a Andrea Dovizioso le faltó una vuelta más (quedó a seis décimas) para darle alcance.

Con las primeras plazas repartidas, el espectáculo estaba por detrás, con Álvaro Bautista y Héctor Barberá luchando por posiciones nobles, mareando incluso a Rossi, que tuvo que pasar por el box. Bautista finalizó sexto, su segunda mejor posición de siempre, mientras que Barberá se cayó a unos metros de la meta en una jornada completa para los españoles en las otras categorías. En Moto2 ganó Marc Márquez, que ya está a 28 puntos de Stefan Bradl, con Pol Espalgaró y Tito Rabat a su lado en el podio. Mientras que Nico Terol se impuso en 125cc y aumenta hasta los 26 su ventaja con Johann Zarco. Le acompañaron en el podio Maverick Viñales y Sandro Cortese.   
      

Bolt se quita del medio y Blake se convierte en el campeón más precoz

Bolt se lamenta después de su salida nula - EFE.
El mundo se quedó en silencio, mudo, mientras el atleta más veloz de todos los tiempos recorría el tartán con el pecho al descubierto. Usain Bolt (Trewlany, Jamaica, 1986) se había deshecho de su maillot, olvidado unos metros más atrás, después de adelantarse a la salida y ser descalificado de la final de los 100 metros del Mundial de Daegu. Bolt, el mismo que sabiéndose el centro de atención de las cámaras se había frotado la perilla y la cabeza -gestos simpáticos o prepotentes según quien los valore-, estaba maldiciendo su suerte, la de no poder defender su título mundial de Berlín por precipitarse en la salida -hacerla nula, antes de que sonara el disparo- algo que según decidió la IAAF en 2009 y se aplicó desde el 1 de enero de 2010 conlleva la descalificación. El icono del atletismo acabó sus lamentos golpeando un muro al lado de una grada tan decepcionada en general como él. "Buscáis lágrimas?", dijo a los periodistas que le esperaban, "pues eso no va a suceder". Sin el favorito, Yohan Blake, también jamaicano (Saint James, 1989), se llevó el triunfo con suficiencia, pero con una marca nada espectacular (9,92s), aunque magnífica para su edad. Blake tiene 21 años y es el campeón más precoz. Detrás llegaron Walter Dix (10,8s) y Kim Collins (10,09s, 35 años), mientras que Christopher Lemaitre no aprovechó la ocasión y sólo fue cuarto (10,19s).

A Bolt, que siempre ha tenido en la salida su talón de Aquiles y que la había preparado a consciencia en los últimos meses, le queda corroborar que es el rey de los 200. ¿Pero qué le pasó en los 100? ¿Le pudo la presión de ver cómo perdía rivales con los días? Sabía que Tyson Gay y Asafa Powell habían renunciado a la prueba por lesión días antes y Mullings y Rodgers fueron vetados dopaje. El Bolt más terrenal -había anunciado que su objetivo era ganar, pero sin aspirar a récords- se veía más fuerte sin sus contricantes más complicados. Seguramente, no veía en Blake, uno de sus compañeros de entrenamiento bajo la batuta de Glen Mills y al que en su país señalan como su sucesor, un opositor real. Pero el chaval, de finas restas y cuerpo fibrado, estuvo "tranquilo", sabedor de que si alcanzaba a Collins iba a ganar, "porque tengo un final de locura". Y acabó ganando con la gorra, igualando su mejor registro (y con un viento de 1'4 m/s en contra), pero en todo caso muy lejos del 9,58s de Bolt en el Mundial de Berlín hace dos años.

"Desde que llegué a Daegu", relató Blake, "no he podido dormir, he estado soñando con esta carrera, teniendo pesadillas... Siempre rezando y pensando en la prueba. Sabía que haría esto un día pero no esperaba que fuera hoy". Además de ser el campeón mundial más joven también fue el más precoz en correr en menos de 10 segundos: 9.93 en 2009, antes de los 20. Su trayectoria hasta ahora era discreta: séptimo en el Mundial juvenil de 2005, y bronce y cuarta plaza, respectivamente, en los Mundiales júniors de 2006 y 2008. ¿Qué habría pasado con Bolt en pista. "Nunca lo sabremos", zanjó Blake, consciente de que es más noticia el fracase de su compatriota que su victoria: "No pensé que llegarían a descalificarlo. ¿Cómo puedes echar a Bolt de una carrera?". La IAAF se vio obligada a recordar que las normas no hacen distinciones: "Por supuesto que es una pena la salida falsa de Usain Bolt (...) es importante recordar que la credibilidad de un deporte depende de sus reglas, y éstas deben ser aplicadas de manera coherente y justa para 'TODOS' los atletas".

Vettel se escapa hacia el título con el doblete de Red Bull en Spa

Webber y Vettel, felices en el podio - EFE.

Se descuentan pruebas y viajes alrededor del mundo -en Spa tuvo lugar la penúltima parada en Europa- y los miembros de Red Bull continúan preguntándose cuándo podrán retratarse con Sebastian Vettel (Hepphenheim, Alemania, 1987) para celebrar el segundo título mundial de pilotos para ambos. La fotografía está al caer a falta de siete citas por disputarse si no nada extraordinario porque los números no engañan: Vettel ha partido nueve veces con la pole y en el GP de Bélgica alcanzó la séptima victoria del curso, la 17ª de una carrera meteórica, en el escenario del debut hace 20 años de su ídolo desde niño, Michael Schumacher. El mejor piloto de todos los tiempos estuvo a la altura de la efemérides y pese salir último finalizó quinto, justo por delante de Fernando Alonso, torturado por el bajo rendimiento de sus neumáticos duros. El asturiano no pudo salvar el podio ante Mark Webber, segundo para hacer posible el doblete de Red Bull, y Jenson Button, excelente, remontó diez plazas para ocupar el tercer puesto en una carrera que no pudo acabar su compañero en McLaren Lewis Hamilton, frustrado tras un choque con Kamui Kobayashi. También tuvo que retirarse Jaime Alguersuari, mientras Felipe Massa fue octavo.

Vettel no tiene corazón con sus rivales, a los que no da tregua: a Webber le saca 92 puntos y a Alonso, 99. "Sólo una debacle le quitaría el Mundial", reconoció el piloto de Ferrari, el más en forma en el último tramo antes de vacaciones y que por primera vez se quedó fuera del podio desde su retirada en junio en Canadá. Precisamente el último lugar donde había ganado Vettel, que nunca lo había hecho en el el circuito de Spa-Francorchamps. Un trazado en el que Alonso ha tenido que retirarse en cuatro ocasiones y nunca ha acabado. Su comportamiento esta vez fue ejemplar: sacó las uñas con los neumáticos blandos -llegó a rodar primero y segundo, "algo irreal, pues sin tráfico (los Red Bull) nos sacan un segundo o segundo y medio-", pero perdió comba en cuanto calzó los duros. En la escudería de Maranello siguen teniendo muchos problemas para calentar las gomas. Para ejemplo, el de Massa, al que un juego de duros le duró tres vueltas.  

Alguersuari: "No quiero hablar mal de nadie"

También tuvo problemas Vettel con las gomas. De hecho, pasó por boxes dos veces en sólo siete vueltas -el accidente de Hamilton y la posterior aparición del safety car le vinieron como anillo al dedo- y en el inicio se dejó sorprender por Nico Rosberg, que le birló la primera plaza en un inicio aparatoso en el que pasó de todo. Webber fue engullido por varios contrincantes por la izquierda y la derecha, Alonso se puso quinto a pesar de haber partido con su peor posición de la temporada (8º) y salirse de pista, Massa tuvo un buen arranque -se puso segundo un momento- y tres pilotos acabaron en boxes en el primer giro (Glock, Kovalaine y Bruno Senna). Este último, sobrino del fallecido Ayrton y debutante con Lotus Renault, la lió embistiendo a Alguersuari y dejándole fuera de combate: "No quiero hablar mal de nadie. No pude hacer nada. Era una de las mejores posibilidades de puntuar..". El catalán nunca había salido tan arriba, sexto. El infractor, sobrino del fallecido Ayrton Senna, se disculpó: "Necesito un poco más de experiencia. No quería ser un problema para Jaime".  

Más fortuna tuvo Button, al que también tocaron -en el alerón delantero y el trasero-, pero pudo continuar en carrera y volver a protagonizar otra de sus remontadas. En la 25ª vuelta el británico ya era quinto tras superar a Massa, sólo combativo en los primeros giros, cuando defendió su posición ante Alonso, que se lo comió en una curva. El brasileño intentó devolverle el adelantamiento y Hamilton se aprovechó del pique entre compañeros para ganarle la posición a Massa. Poco le duró la alegría al piloto de Tewin, que tuvo que retirarse. El momento que aprovechó Vettel, muy listo, para hacer la segunda parada y recuperarse. Con el alemán primero, Alonso peleó como pudo por conservar la segunda plaza, pero tanto Webber primero como Button después le superaron sin remedio. En Red Bull se cuentan los días para que Vettel sea campeón y ya han confirmado que Webber será su compañero el año que viene. El reto de Ferrari y de Alonso a partir de ahora.   

viernes, 26 de agosto de 2011

Messi condecora al Barça con su cuarta Supercopa de Europa ante el Oporto (2-0)

Messi deja sentado a Helton en la acción del primer gol - EFE.
Es tan sincero como los niños pequeños. Si algo no le hace gracia o directamente no le gusta y le incomoda Leo Messi paga con la cara. O suelta algún reproche, como a Otamendi, al que recriminó haberle dejado los tacos en una bota. Tras el sermón La Pulga dio instrucciones al banquillo para que le preparasen unas nuevas de la marca que lo patrocina. Amarillas también, pues Messi entiende de fútbol y no atiende a las supersticiones ni a las estadísticas, como la que sentenciaba que nunca había marcado en la Supercopa de Europa, que era el único torneo en el que no había cantado un gol como azulgrana. Así que con las botas nuevas, apenas media docena de minutos después de ponérselas y atarse los cordones, les sacó brillo mareando a Helton -me voy para la izquierda, no para la derecha- para dejarlo sentado en el césped y adelantar al Barça. La asistencia había sido de Guarín, torpe ante la insistencia de Pedro por robarle la pelota. Y después, con el Oporto desesperado, Messi se inventó un pase picado para que su amigo Cesc controlase el balón con el pecho y lo empalmase de primeras con la derecha. El recién llegado se subió encima de su íntimo en La Masía y le besó la cabeza en señal de cariño y devocación: 2-0 en el 12º título del Barça de Pep Guardiola de 15 posibles y el 18º de Xavi, que supera a Guillermo Amor como jugador con más títulos de la historia del club. La cuarta Supercopa de Europa del Barça después de las obtenidas ante el Werder Bremen (1992), el Borussia Dortmund (1997) y el Shakhtar (2009).

"Sabemos que con él tenemos un ventaja", reconoció Mascherano, de nuevo central con Abidal por la lesión de Piqué en el Luis II de Mónaco. Se refería a Messi, que horas antes había recibido el galardón de la EUFA al mejor jugador del año en Europa y ha participado en todos los goles oficiales de la temporada. Ha marcado cuatro y ha repartido tres asistencias, un balance decisivo para que su equipo se llevase la Supercopa de España ante un Madrid de José Mourinho que va recortando diferencias y la de Europa ante un Oporto que supo incomodarle y dejarle casi sin discurso en la primera parte. Gol de Messi al margen, los azulgrana sólo tuvieron otra ocasión antes del descanso, en una jugada de pizarra aunque entre Villa y Adriano que Xavi concluyó con un tiro desde fuera del área que exigió una gran intervención a Helton. Los azulgrana estaban incómodos, inquietos por no poder circular no pelota como saben y con verdaderas dificultades para llegar a campo contrario sin precipitarse o caer en el fuera de juego.

Iniesta, MVP

Mejoró el Barça en la segunda parte con la mayor participación de Xavi, Messi y de Iniesta, nombrado MVP del partido y artista por insistencia. Sachó la chistera el manchego y el equipo tuvo más alegría, se destensó, por mucho que tuviese algún susto como un lanzamiento de Guarín muy lejano y colocado que Valdés salvó como pudo. Sí que había fallado el portero de l'Hospitalet al inicio en una salida alocada tras un centro de Hulk. Mascherano, providencial, despejó con la cabeza impidiendo que pudiese rematar Rolando. Ambos fueron protagonistas después cuando el jugador del Oporto cometió falta sobre el argentino y el árbitro no dio la ley de la ventaja cuando Villa se quedaba solo. Los azulgrana lo protestaron tanto como el gol anulado a Messi poco después por un posible fuera de juego, cuando parecía que Fucile le habilitaba. Pero el conjunto de Vítor Pereira también reclamó un penalty de Abidal a Guarín. Habría tiempo para que Guarín y Rolando fuesen expulsados. Éste último por roja directa por una falta criminal a Mascherano: no protestó. Iniesta pudo marcar el tercero, pero Helton reaccionó otra vez con agilidad.

La Supercopa ya era azulgrana: "son únicos. Siempre piensas que se cansarán de ganar y siempre responden", dijo Guardiola, que no dejó a algunos de sus jugadores que saltasen para seguir el juego de una parte de la grada que se acordaba del Madrid. El técnico elogió a todos los que jugaron. Pidió que le ficharon a Cesc para aumentar la competitividad, para que "sepan que si se duermen otro jugará por ellos". El ex jugador del Arsenal llevaba la bandera del club colgada al cuello. El nuevo ha ganado tres títulos en tres partidos (las dos Supercopas, sólo jugó la vuelta de la de España en el Camp Nou, y el Gamper); Alves, con una peluca amarilla como Abidal. Keita, siempre más serio, cantaba el himno del Barça, que ya es el equipo con más títulos europeos (15 por 14 del AC Milan) y acumula 76 en total, uno más que el Madrid, su principal rival a batir. 

BARÇA 2: Valdés; Alves, Mascherano, Abidal, Adriano (min.63); Sergio Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro (Cesc, min.80), Villa (Alexis, min. 61) y Messi. OPORTO 2: Helton; Sapunara, Rolando, Otamendi, Fucile; Souza (Fernando, min. 77), Guarín, Moutinho; Hulk, Cristian Rodríguez (Varela, min.69) y Kleber (Belluschi, min. 77). Goles: 1-0: Messi, min.39. 2-0: Cescmin.88. Árbitro: Björn Nijhuis (HOL). Mostró tarjeta amarilla a Cristian Rodríguez (min. 30), Iniesta (min. 51) y Guarín (min. 82) y expulsó por doble amonestación a Rolando (min. 65 y min. 86) y por roja directa a Guarín (min.90). Incidencias: Estadio Luis II de Mónaco, 18.000 espectadores.

martes, 9 de agosto de 2011

Xavi Pascual o cómo conseguir que todos los jugadores se sientan importantes


Las redacciones que escribíamos en primaria estaban hechas a partir de una mirada limpia del mundo, elaboradas sin maldad ni madurez desde una diminuta realidad (nuestro mundo) y la imaginación. Repasarlas ahora nos haría pensar en lo ingenuos que éramos y en cómo fuimos percatándonos de que todo era muy diferente. De adultos continuamos descubriendo cosas, también en ese terreno tan volátil a veces, tan tierno o perjudicial otras, como las emociones. Así, un mismo hecho puede ser valorado de forma distinta dependiendo de quien sea el receptor. Xavi Pascual (Gavà, 1972) reconoce que durante un tiempo  fue anotando en una hoja de Excel el rendimiento de sus jugadores en la pista después de que les felicitara, reprochara o ignorase. Unos porcentajes que controlaba por jugador y posición y que le servían para valorar cómo se tenía que comportar con cada uno. Hasta que en un partido que su equipo -no especifica cuál ni cuándo- perdía por nueve a falta de tres minutos entendió que el invento no le no iba a solucionar nada. El plantel remontó. Pascual, ingeniero y técnico del Barça de baloncesto desde febrero de 2008, cuenta esta anécdota en Pensar en el equipo. Cómo entiendo el baloncesto (y la vida). Un relato sensato, sincero y directo en el que explica varias experiencias vitales, repasa su carrera en diferentes banquillos (antes entrenó en Gavà, Cornellà, Sant Feliu, Olesa y Aracena), y concluye con los artículos que publicó en La Vanguardia con motivo del Mundial de Turquía y la selección española como objeto de análisis. 

Pascual dedica un espacio a algo que le preguntan casi siempre en las pocas entrevistas que concede: su debut como primer entrenador azulgrana. Un estreno imprevisto, menos de seis horas después de que le comunicasen que iba a dirigir al equipo en el Top 16 de la Euroliga ante Unicaja, al que venció por un punto. Todo había empezado con unas declaraciones del entrenador Dusko Ivanovic diciendo que no podía hacer más con la plantilla que tenía. Una frase con la que el técnico montenegrino, que nunca cuajó en Barcelona, intentó justificar el que sería su último fracaso en el Barça: la eliminación ante el anfitrión, entonces iurbentia Bilbao Basket y dirigido por Marcelino Huertas, uno de los nuevos fichajes para el Barça 2011-2012. Un equipo que ha cambiado varios nombres, pero que no lo hará de filosofía: todos son útiles e importantes, jueguen más o menos. Pocos técnicos -si acaso Pepu Hernández en su etapa con España- han podido lograr que esta frase tan de anuncio sea real. El resultado es casi perfecto: nueve títulos de doce posibles en tres años y un tercio de temporada. Sólo se escaparon la Liga ACB en 2010 y dos Euroligas (2009 y 2011).  

¿Cómo se consigue fomentar la convivencia en un equipo con varias estrellas? En Pensar en el equipo su autor nos da algunas claves, algunas complicadas de llevar a cabo, como cortar cualquier amago de polémica, mal rollo o envidia entre los jugadores. El objetivo es que el asunto no vaya creciendo y acabe explotando. Para eso el técnico, defiende Pascual, debe recordar que los deportistas son personas con preocupaciones y vidas propias que no reaccionarán igual. El tono que a uno le motive quizás a otro sólo le genere rechazo. Así que hay que saber comunicarse con cada uno sabiendo que el interés del colectivo estará siempre por delante del de cada jugador y el sacrificio del grupo, por encima de la excelencia individual. El mensaje ha calado. Tan sólo cabe recordar el compromiso de Jordi Trias, ahora en Badalona, o de Jaka Lakovic, en el Galatasaray, siempre oportuno ante su oportunidad.

Es un técnico que fomenta el compañerismo y la unión. Pascual se desmarca del perfil de entrenador-ladrillo. Los jugadores, reitera, juegan para el resto de la plantilla, el club y la afición antes que para él. Eso sí, es muy crítico con la actitud. De hecho, dejó de jugar en su momento porque no soportaba la falta de compromiso de algunos de sus compañeros. Sabe que la falta de puntería es perdonable, pero que no lo es bajar los brazos y relajarse, ni tan siquiera en los partidos con tanteo muy claro. En un encuentro del curso pasado ante el Bizkaia Bilbao Basket en el Palau, el técnico estuvo a punto de arrancarse la corbata de rabia después de que los azulgrana perdiesen en la prórroga. Un error se había repetido una y otra vez: una defensa blanda al base Aaron Jackson, casi ausente semanas después en la final de la Liga. Se subsanó el error.

"Liderar", sostiene el técnico azulgrana, "es generar confianza" y dice que él es una "mezcla" de entrenador autoritario y líder, pero que intenta dirigir al grupo "emocionalmente". Se define, entre otras cosas, como "decidido" y poco "soñador". En la lista no aparece el de "agradecido", y lo es durante el libro con su tierra -Gavà, a la que dedica un par de párrafos dignos de una guía de viajes- y con las personas de las que más ha aprendido y más le han ayudado, desde su abuelo Frederic a la tía Pepi, dos de las personas que le ayudaron a iniciarse en el mundo del baloncesto, pasando por su ayudante en el Club de Bàsquet Sant Feliu, Joan Ponce -"tengo la sensación de que llegarás a lo más alto, Xavi", le dijo tiempo antes de morir- ; Noèlia, su pareja; Robert, su compañero de párvulos a la universidad.. Y se acuerda, claro, del director deportivo del Barça, Chichi Creus, que fue quien apostó por su continuidad tras la temporada 2008-2009. "Mirad, el entrenador ideal para el Barça lo tenemos en casa. Es Xavi", respondió cuando desde el club le preguntaron quién tenía que dirigir al equipo el próximo año. Pascual también le agradece a Ivanovic la oportunidad que le dio de ser su ayudante, y a Zoran Savic, por nombrarle sustituto del técnico montenegrino tras sus explosivas afirmaciones. Supo aprovechar su oportunidad y silenciar a sus detractores, que preferían a técnicos más experimentados como Ettore Messina. El italiano acabó fichando por el Madrid, del que se fue con misterio y sin títulos. Pascual es ahora un técnico distinguido y reconocido. Alguien capaz de conseguir que el equipo sea eso, un plantel donde todos se sientan importantes.  

Título: Pensar en el equipo. Cómo entiendo el baloncesto (y la vida). Autor: Xavi Pascual. Ed.: Plataforma Editorial. Páginas: 99. Valoración: 3.75 de 5.

viernes, 5 de agosto de 2011

Josef Ajram, el placer de ser incorformista


¿Cómo se transmite el dolor? ¿Cómo se expresan el miedo y el sufrimiento? En ¿Dónde está el límite? Josef Ajram (Barcelona, 1978) le pone voz a la mente y transcribe lo mal que lo pasa en sus innumerables retos alrededor del mundo. Relata las luchas contra la corriente nadando en un paisaje tan idílico como Hawai, convertido en un escenario de pesadilla -y un reto humano, no lo olvidemos- en una etapa más del Ultraman, una prueba extrema, tan agotadora para la mente como para el cuerpo. O hace partícipe al lector de la agonía que supone concluir la Marathon des Sables, seis maratones consecutivas por la zona del desierto del Sáhara (Marruecos) cargando con una mochila de supervivencia. A saber: comida, saco de dormir...

Además de un deportista excelente -y con patrocinadores-, Ajram es day-trade, un oficio selecto, por el estrés y la dificultad que comporta, que se basa en comprar y vender acciones. Fuera de los números, es una persona constante y apasionada a la que no se le pegan las sábanas por tener que madrugar en pleno invierno para entrenarse a las seis de la mañana. Le puede el reto y el compromiso por la disciplina y sabe disfrutar de los pequeños detalles -en un tweet reciente reconocía que había tocado más juguetes que su hija en una tienda-, pero también le motiva -¿qué sería del ser humano sin motivación?- transmitir sus mensajes de sí se puede al mundo y a los seguidores de su web.

¿Dónde está el límite? enseña a relativizar la dificultad, al no dar las cosas por perdidas sin haberlas intentado y a volverlas a perseguir cuando no han salido bien, como hizo volviendo a la bolsa al día siguiente de haber perdido una cantidad muy grande de dinero.  El libro, en el fondo, pretende reírse de las excusas para no seguir luchando. Porque su protagonista es así, luchador y sincero, por eso no le cuesta reconocer sus errores del pasado -como su época más nocturna- o confesar que su vida cambió cuando conoció a un par de "personajes de 47 años" que hacían el Ironman, una prueba de triatlón, tres carreras consecutivas: 3'8 km. nadando, 180 km en bici y el maratón (42'195). Si ellos podían, ¿por qué él no? En las preguntas se empiezan a perseguir los retos.

De lectura ágil y muy breve, la obra busca despertar a los lectores, hacerles abrir los ojos en el doble sentido. Una apertura a la sorpresa, pero también a conocerse mejor a través de los retos, y también de enfrentarse al enemigo más poderoso: la mente. El hilo conductor de ¿Dónde está el límite?, donde Ajram reitera que todo lo que le ha ido pasando ha surgido por casualidad. Le marcó, por ejemplo, ser el único de su curso que suspendió la selectividad a la primera, pero sobre todo ver la cara de frustración de su padre cuando se lo dijo.

Consciente de que muchas veces la sociedad sólo (ad)mira al vencedor y se obsesiona por las marcas y el cronómetro, Ajram defiende que el reto es acabar. Y humaniza los temores en las palabras de su madre antes de partir a su primer Ironman, en Austria: "Si estás cansado para, que no pasa nada". ¿Cómo? Con toda la preparación, el sufrimiento y la ilusión que llevaba a cuestas, él no podía plantearse tal decisión. Por eso es tan grande el ejemplo que pone de Julie Moss, que en 1982 participó en un Ironman para perfeccionar su tesis de fisiología del ejercicio y se desplomó a unos metros de la meta, cuando iba en cabeza. Moss acabó llegando como pudo y, así, nació el lema: "Terminar el Ironman ya es, por sí solo, una victoria". Ser un finisher, acabar lo que se empieza, es uno de los objetivos de Ajram, el primer español en completar un Ultraman. "La clave", defiende, "está en no rendirse con facilidad". Sólo se conforma con ser inconformista. Su trabajo le cuesta ser así. Las recompensas, reitera, son infinitas. Sólo hay que ver como le describe la gente al final del libro.    

Título: ¿Dónde está el límite?  Autor: Josef Ajram. Ed.: Plataforma Editorial. Páginas: 128.
Valoración: 3.5 sobre 5.

lunes, 1 de agosto de 2011

La selección femenina U19 se alza con la plata en el Mundial de Chile tras perder ante Estados Unidos (46-69)



Los sueños se miden por distancias, están cerca o lejos, y para la selección femenina U19 ganar la medalla de oro siempre estuvo fuera de su alcance ante Estados Unidos, un grupo con más músculo, físico, velocidad e intensidad. España sólo aguantó poco más de cinco minutos, hasta un triple desde unos siete metros largos de Laura Gil (9-11). En esa acción de videoteca se diluyó el conjunto de Carlos Colinas, que se había impuesto con brillantez en semifinales a Australia, perdedora ante Brasil (70-67) por el bronce. España tuvo que conformarse con la plata ante un rival muy superior (46-69) guiado por Massengale (siete asistencias) y con un trío anotador (Lewis, Williams y Dolson) que se repartieron a partes iguales 45 puntos. Sólo uno más sumó la selección.

El grupo de Colinas se tomó la derrota como lo que es: otro éxito para el baloncesto español. La plata se suma a los oros europeos de la U18 masculina y de los (y las) U20 de este verano. España repitió la posición que había ocupado en el mundial  U19, anterior cuando también perdió en Tailanda ante la selección estadounidense, que festejó su cuatro título consecutivo -todo empezó en Túnez 2005 y siguió en Eslovaquia 2007- y sin contar la mejor versión en ataque de su mejor jugadora. Stewart se quedó en tres puntos (1/7) y seis rebotes, pero robó dos pelotas y colocó tres gorros. Números que no le impidieron formar parte del quinteto ideal junto con su compañera Massengale, la japonesa Takada y la brasileña Dantas, nombrada MVP del torneo, y la pívot de la selección española Ndour, que promedió 12'1 puntos y 9'1 rebotes durante los nueve partidos del torneo. En la final la interior, nacida en Dakar (Senegal) aportó 10 tantos y 6 rechaces, pero estuvo incómoda como el resto del grupo.

"Eso no puede ser"

El técnico español no podía ser más claro tras el primer cuarto: "Estáis mirando cómo juegan en ataque. Eso no puede ser". La selección contemplaba más que defendía, llegaba tarde para puntear los triples de las tiradoras (4/5 en ese período) y las pívots  rivales se ponían las botas en la zona (12-24 a los 8m 57s). España se entretenía en botar en exceso para sorprender en los últimos segundos, pero la mayoría de sus tiros o eran cortos o estaban mal dirigidos. Parecía que buscase complicarse: es lo que hacen los nervios. Incluso Queralt Casas, flamante MVP del Mundial U20 celebrado en Serbia, estuvo irreconocible (0/5).

Para Estados Unidos todo resultaba más fácil: defendía mejor y se aseguraba posiciones más cómodas de tiro, como la canasta que sirvió para cerrar el marcador al descanso (22-37), obra de Williams, omnipresente en la primera parte como Dolson, tras una triangulación. Lewis resultó la más acertada a partir de entonces ante una España igual de nerviosa e imprecisa y a quien se le hacía una odisea lograr una canasta. La receta de Colinas para intentar la remontada (43-62 a 6m 38s) incluía ingredientes que su equipo nunca llegó a combinar: "orden, calidad con bloqueos y defensas". Y sin esas virtudes vencer a un equipo tan completo como el de Estados Unidos era un sueño lejano. Cerca, colgada en su cuello, tienen una medalla de plata las chicas de la U19. Otro éxito del baloncesto español y del femenino en particular.