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domingo, 22 de abril de 2012

Vettel vuelve a ganar en la revolución de Lotus en Bahréin


Vettel besa el trofeo como vencedor en Bahréin. 

El Mundial de Fórmula 1 se está convirtiendo en lo más parecido a aquel huevo de chocolate que una vez mordido descubre una cápsula con sorpresa dentro, un juguete para montar que va acompañado con sus instrucciones para hacerlo. Este curso el Gran Circo tiene esa magia, pues cada calificación y cada prueba ha dado un ganador diferente. Sebastian Vettel resultó el cuarto vencedor en otras tantas carreras disputadas en Bahréin, escenario de la revolución de Lotus, que completó el podio con Kimi Raikkonen y Romain Grosjean, segundo y tercero, respectivamente.  

Vettel ganó como acostumbraba a hacerlo el año pasado, de principio a fin, desde su primera pole de la temporada –tras un golpe de tuercas de Red Bull, pues en China no había pasado a la Q3– y es el cuatro líder que ha tenido el Mundial. Baby Shumi se escapó en la primera vuelta, cuando ya le sacaba más de dos segundos a su inmediato perseguidor, Lewis Hamilton, a quien su equipo arruinó la carrera en la primera parada pifiándola en el cambio de la rueda trasera izquierda y que acabó octavo. “Es una carrera muy larga, tranquilo”, le dijeron por radio al británico, que criticó una acción de Rosberg, actor de reparto en el circuito de Sakhir con su quinta posición después de darle a Mercedes su primera victoria en 57 años en China. Mientras que su compañero, Michael Schumacher, cerró los puntos después de salir 22º. Una remontada fantástica del heptacampeón mundial, beneficiado por el otro momento negro de McLaren en Bahréin, el de Jenson Button, que pinchó a falta de tres vueltas, acabó 18º y ve cómo Fernando Alonso, séptimo, le iguala en la cuarta posición del campeonato. Ambos están a diez puntos del líder, Vettel. 

“Demasiado tesoro” para Ferrari

Una desventaja que “es demasiado tesoro para lo que nos merecemos”. No tuvo reparos en reconocerlo Alonso, que espera que el F2012 mejore en Montmeló, la próxima cita de un Mundial en que Felipe Massa ya es uno de los pilotos que tiene puntos, dos en concreto. En un escenario en el que ha vencido dos veces el brasileño acabó noveno en una actuación meritoria después de subir cinco posiciones en la salida y seis tras completar la primera vuelta. Una remontada semejante a la de su compañero en Ferrari, Raikkonen, que en el inicio se puso séptimo después de partir 11º que alcanzó la tercera posición superando con holgura a Mark Webber –cuarto– y el segundo lugar final tras superar, en el ecuador de la prueba y en la recta, a su compañero en Lotus Grosjean. 

A partir de entonces Raikkonen fue único rival para Vettel, al que tuvo relativamente cerca en una ocasión, pero el actual campeón del mundo se defendió a la perfección pese a que su rival exprimió al máximo el DRS en una carrera en la que Pedro Martínez de la Rosa fue 21º y el Force India de Di Resta, sorprendente sexto. En una cita que supuso otra nueva revolución, la de Lotus, sólido en la tracción, la principal exigencia del circuito de Sakhir, y la vuelta a lo más alto de Vettel, que no ocupaba el primer cajón del podio desde la última carrera de su triunfal 2011. Falto de combustible, el alemán aparcó su Red Bull donde pudo y corrió uno metros para celebrar su 22º triunfo. Una imagen que contrastaba con la tranquilidad de Raikkonen, que se bajó de su Lotus tan relajado como si acabase de echarse una siesta.   

domingo, 31 de julio de 2011

Button reina en Hungría y Alonso queda tercero

Button hace el gesto de la victoria en el podio de Hungaroring -EFE.
Un mismo gesto compartido por tres personas cercanas se degusta más. Jenson Button (Frome, Reino Unido, 1980) unió sus pulgares, extendió los dedos índices y escondió el resto como hacían su pareja, Jessica Michibata, y su padre, John. Los tres dibujaban con las manos la W de victoria (win en inglés) para celebrar el undécimo triunfo del piloto de McLaren en el escenario del primero, el circuito de Hungaroring, y coincidiendo con el gran premio número 200 de Button, para el que definitivamente Hungría es especial. El británico se marchó de vacaciones a Miami con los 25 puntos de la victoria. Un mal menor para el líder del Mundial y segundo clasificado de la prueba, Sebastian Vettel, insatisfecho siempre que no gana -no lo consigue desde hace tres pruebas-, pero contento de haber aumentado la renta con respecto al resto de aspirantes, de los que Fernando Alonso es el más certero en las últimas fechas. El asturiano concluyó tercero justo por delante de su ex compañero Lewis Hamilton, el genio decidido y ambicioso que lideró casi toda la prueba y al que le perjudicaron un par de decisiones: la de su equipo de poner neumáticos intermedios cuando estaba lloviendo en vez de duros -como sí hicieron Alonso, Vettel y Button- y un pase y siga, su quinta sanción en el curso, por hacer una maniobra que provocó que Di Resta se saliese fuera de la pista. Buenas noticias al fin y al cabo para Button, que sacó de sus casillas a Hamilton: es el más tranquilo en las carreras más extrañas, como sucedió en Canadá. "No me preguntéis por qué", relató el vencedor en  Hungaroring, "pero se me dan bien este tipo de situaciones".

Button había abandonado en Silverstone y Nürburgring. Una racha que le afectó en Hungría, donde empezó muy seguro defendiendo su posición (el tercer puesto) ante Alonso, que había dicho que podía ponerse primero en la salida a pesar de partir desde la tercera línea de parrilla, quinto. Y cuarto se colocó Alonso tras superar a su vecino en Ferrari, Felipe Massa, a quien le pasó de todo -choque con las protecciones incluido- para acabar sexto. El lugar al que cayó Alonso después de ser sorprendido por los dos Mercedes de Michael Schumacher y Nico Rosberg. Cuando el asturiano los adelantó, Hamilton seguía poniendo nervioso a Vettel, hasta forzar el error del alemán y ponerse primero. Button venía muy fuerte por detrás.

Incendio en el Renault de Heidfeld

El trazado se iba secando y Ferrari y Red Bull quisieron probar el rendimiento de los superblandos con Massa y Mark Webber -quinto en el GP de Hungría-. Sólo cuando los equipos comprobaron que era la estrategia adecuada repitieron la jugada con sus primeros pilotos. A Alonso, como le había sucedido a Massa, le costó mucho calentar los neumáticos y tuvo algún despiste. Sustos sin importancia -nada que ver con la imagen de Nick Heidfeld, a quien se le incendió el Lotus Renault- en una carrera que dominaba a placer Hamilton: en 19 vueltas ya había doblado a cinco rivales. En su remontada, Massa forzó tanto a Schumacher, que éste se salió del trazado y tuvo que retirarse. Tampoco el 2011 es la temporada del mejor piloto de la historia.

Entre los más destacados figura Alonso, que adelantó a los dos Red Bull, primero a Webber y después a Vettel, en la tercera parada en boxes, pero que no podía intervenir en el duelo por la primera posición entre Button y Hamilton. Los dos pilotos de McLaren se intercambiaban la primera posición: ahora tú, ahora yo. Hamilton se fue primero a cambiar los neumáticos, los equivocados, los intermedios. Lloviendo como llovía, eran un peligro y tuvo que reemplzarlos por los duros dos vueltas después, con lo que tuvo que hacer un pit stop de más. Y no tardó en volver a los talleres, ya que fue penalizado con un drive-through, tras el que salió quinto tras Webber, al que pudo adelantar con un interior: "Asumo el castigo. Otro para mi baúl. Voy camino de récords. ¿La carrera? Button me apretó mucho cuando yo iba en cabeza y se mereció ganar la carrera. Me da pena por el equipo porque no hemos podido hacer un doblete". 

Con Vettel conservador -"he dejado que Jenson se fuera. He tenido algún problema con el freno y no quería arriesgarme"- Button tuvo unas últimas vueltas plácidas. Un epílogo antes de las vacaciones que siempre recordará por coincidir con su gran premio número 200. Dos años en el Mundial cumplía Jaime Alguersuari, que celebró la efemérides puntuando -fue décimo-, mientras que su compañero Sebastien Buemi, que salía último le ganó la partida para colocarse octavo. 

domingo, 22 de mayo de 2011

Vettel continúa su dictado en Montmeló y McLaren se confirma como la alternativa a Red Bull

Vettel saluda en el podio del Circuit de Catalunya - EFE.
La Fórmula 1 se escribe al dictado de Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987), el actual campeón y el vencedor de cinco de las últimas seis carreras contando el tramo final de la temporada pasada. El icono de Red Bull ha reciclado su carácter y no tiene actitudes temerias como antes. Vettel es más preciso sin perder agresividad: no perdió el norte en una salida fantástica de Fernando Alonso, fue el primero en cambiar las gomas (superando después con cierto riesgo a Jenson Button y a Felipe Massa) y supo colocarse primero definitivamente después de que Hamilton, su gran rival en la carrera, y hasta ahora en el Mundial, hiciese la cuarta y última parada en boxes. El británico fue segundo en el GP de España y su compañero Button, con estrategia diferente (cambió neumáticos tres veces) fue tercero. McLaren es la gran alternativa de Red Bull, feliz por la 14ª victoria de Vettel, que tras su primer triunfo en la élite en el Circuit de Catalunya de Montmeló ya acecha la marca de Hamilton (15), al que ya arrebató el registro de piloto más precoz en ganar el título. En Ferrari, donde había cierto optimismo, se vivió una gran tragedia: Alonso acabó 5º y doblado por los cuatro primeros (tiene 51 por los 118 de Vettel), y Massa, lastrado por un problema del cambio de marchas, abandonó a cinco vueltas.

Hamilton persiguió la victoria -"la carga aerodinácia hacía que se me escapase y luego era imposible alcanzarle con el DRS"-, pero no pudo superar a Vettel, que no se puso nervioso y supo cerrar la puerta al único piloto que le ha ganado en las últimas citas: el británico lo hizo en China. A seis décimas del ganador quedó Hamilton, elogiado por Vettel: "Al final he tenido que estirar lo máximo porque podía utilizar el DRS. Los McLaren me lo han puesto muy díficil. Me he sentido muy liberado". A todo un mundo, a una vuelta se quedó Alonso, lastrado por el ínfimo rendimiento de su primer juego de duros (sólo le duraron diez vueltas) y perjudicado por sus mecánicos, pues perdió medio segundo en el primer pit stop con resto a Vettel y tres décimas. Cuando salió de su segunda parada Alonso perdió lo ganado en una salida memorable en la que pasó del cuarto al primer lugar, que ocupaba Mark Webber, cuarto en la línea de meta. Y de ser líder cayó a la tercera posición. Todavía le faltaba al asturiano ceder otros dos puestos más a favor de Button, nefasto en la salida y brillante después, y Webber. Aunque para remontadas la de Heidfeld: el alemán partió último, 24º, y finalizó 8º, mientras que Alguersuari fue 16º.

El abrazo con Schumacher

El comienzo fue un espejismo para Ferrari y para, Alonso, que recuperó su antigua fiabilidad en la salida, la de sus tiempos triunfales en Renault. El bicampeón volvió a hacer de las suyas -"fue emocionante, un pequeño milagro"-  aprovechando los 800 metros de recta para superar por el interior a Hamilton y a los dos Red Bull para ponerse líder de la prueba. Había prometido que iba a ser agresivo y cumplió lo anunciado. Notable fue también el inicio de Michael Schumacher, que pasó del 10º al sexto lugar. El puesto que el heptacampeón ocupó en el GP de España, donde atesora los mejores números: seis triunfos, siete poles y 12 podios. Schumacher fue uno de los primeros en felicitar al que tiene toda la pinta de ser su sucesor y al que le une una buena amistad.  

Las últimas vueltas fueron un martirio para Ferrari. En la 46ª vuelta Massa era doblado por primera vez y en la 61º el brasileño tuvo que retirarse. Massa estaba muy enfadado. Más sonriente (y realista) fue el discurso de Alonso. Señaló que de haber salido quintos o sextos no se hubiesen visto tanto las diferencias entre su coche y los dos equipos dominadores. Y acabó con una frase que resume el presente de la Fórmula 1, por mucho que la escudería de Il Cavallino Rampante recortase distancias en Turquía: "Hay dos equipos que doblan a los demás".  

domingo, 17 de abril de 2011

Hamilton contiene a Vettel y Ferrari vuelve a fracasar en China

Hamilton, eufórico, en el podio de Shanghái -EFE.

Fernando Alonso no es dado a hacer autocrítica. Tiene razón el asturiano en quejarse de que su 150º Italia esté lejos de los McLaren y sobre todo de los Red Bull, pero bien haría en mirarse el ombligo, pues con la misma máquina y estrategia (dos paradas) su compañero Felipe Massa le aventajó en casi 15 segundos, aunque sólo les separase una posición. El brasileño, sexto, le adelantó en la salida y durante algunas vueltas fue el único en seguir de cerca a Sebastian Vettel, que perseguía su tercera victoria consecutiva del curso y la quinta en el acumulado. El alemán se quedó con las ganas, pues a cuatro vueltas para el final no pudo evitar que Lewis Hamilton le superase en paralelo y ganase por segunda vez el GP de China gracias, en parte, a que McLaren le reservó un juego de neumáticos blandos en la calificación. Todavía quedaba un adelantamiento más en la prueba más entretenida este año: Mark Webber le birló a Jenson Button la tercera plaza en el penúltimo giro y completó una remontada sensacional. El australiano había salido 18º.

"Lo más fácil es tener un Red Bull ahora", recalcó Alonso desganado. El piloto de Ferrari defendió que si una escudería como la suya no ha conseguido alcanzar un podio en las tres primeras carreras es que algo no funciona. El principal déficit del monoplaza es la aerodinámica, capital en tiempos de hegemonía de Red Bull, que tiene preocupaciones anecdóticas, como no poder utilizar bien el KERS. Una inquietud menor. Más signiticativo fue que a Vettel se le estropease la radio interna, ya que durante gran parte de la carrera no pudo recibir los datos propios ni de los rivales. Pero al actual campeón tampoco le supuso nada del otro mundo estar desinformado. Antes de que fallase dicho sistema de comunicación, Vettel sí había flaqueado ante el ímpetu de los McLaren, que le superaron por la derecha en la salida. Button se puso primero, pero perdió lo ganado en la primera parada en boxes. El británico se confundió de garaje, un despiste de aficionado que le puso casi imposible su victotria del año pasado en el circuito de Shanghái e hizo que Vettel le superase sin mover un dedo. El liderato de la carrera fue efímero para los Ferrari (vuelta 15 para Massa y 16 para Alonso), primeros sólo porque los mejores habían cambios sus neumáticos.

Massa se olvida del podio

La diferencia entre los dos pilotos de Ferrari fue la competividad. Alonso tardó casi diez vueltas en superar a Michael Schumacher, un objetivo con el que llegó a fracasar incluso utilizando el DRS, el alerón trasero móvil. En ese tiempo el brasileño, que había alargado menos la primera parada, se puso segundo, sólo superado por Vettel y aguantó como pudo los ataques de su inmediato perseguidor, Hamilton, que le adelantó en la 45ª vuelta. Cinco giros más tarde Felipinho fue superado por Button y después por el sorprendente Webber. Massa se veía celebrando su primer podio desde octubre en el GP de Japón: "Ha sido un pecado. Era una carrera fantástica". Pero los neumáticos se fueron desgastando: "Quizás con otra estrategia...". El subcampeón de 2008 se refería a haber optado por tres paradas (en vez de dos) como habían hecho Webber, Hamilton y Rosberg, que fue quinto. A Alguersuari le pusieron mal la rueda trasera izquierda en boxes y tuvo que abandonar.   
  
Una vez pasado Massa, Hamilton fue a por el único que le quedaba por delante Vettel, que se defendió como pudo hasta que no pudo contener a su rival más importante en la clasificación (tan desigual está el Mundial que les separan 21 puntos). Hamilton respiró de alivio y pudo festejar la 15ª victoria de su carrera. Una de las tres más especiales para él después de las de "Silversonte y Mónaco" de la temporada 2008, cuando que se proclamó campeón. "Existo, vivo y respiro para ganar", valoró Hamilton, "amo ganar y por eso no puedo ser más feliz". Nunca perdió la calma ni tan siquiera se puso nervioso cuando vio que sus mecánicos rodeaban el McLaren antes de la carrera: "No sabía que faltaba una pieza, pero para mí era muy importante no desconcentrarme". Y lo consiguió. Es el primero en cinco carreras en superar a Vettel.   

domingo, 10 de abril de 2011

Alonso embiste a Hamilton en Sepang en una carrera que vuelve a ganar Vettel

Vettel festeja su victoria en el GP de Malasia -EFE.

Si algo se ha destacado siempre de Fernando Alonso (Oviedo, 1981) es su talento para pilotar, para dar el máximo incluso con coches menores como el Minardi. Es un piloto fiable que apenas concede  errores, pero en Sepang arrancó mal, cerrado por el ímpetu de los Lotus Renault, y perdió sus opciones de podio después de embestir por detrás a su ex compañero Lewis Hamilton a diez vueltas para el final. De optar a la segunda posición Alonso pasó a romper un trozo del alerón delantero de su 150º Italia y dañar el difusor del McLaren de su rival. Un despiste que el español achacó a Hamilton: "Él hacía movimientos un tanto agresivos a 300 km/h. Nos tocamos por desgracia y tuve las de perder". Una visión muy diferente a la que aportó el británico: "Yo no he tenido ningún accidente. Fernando me ha dado por detrás". La FIA adoptó una decisión salomónica sancionando a ambos con 20 segundos. Ninguno de los dos eran opositores reales para Sebastian Vettel, que logró en el GP de Malasia su segunda victoria consecutiva, cuarta contando las del curso pasado y la 12ª de su carrera. Al piloto de Red Bull le acompañaron en el podio Jenson Button, segundo, y Nick Heidfeld, tercero. 

Había dicho Alonso que no esperaba milagros, pero que quería que lloviese, la circunstancia ideal para optar a estar entre los tres mejores, para primar el talento del piloto por encima de las prestraciones del monoplaza. Su deseo se quedó a medias, pues apenas cayeron cuatro gotas en el circuito de Sepang y nadie tuvo que poner los neumáticos adecuados para tal situación. El bicampeón acabó medio satisfecho por haber reducido las diferencias con respecto a los Red Bull y "por lo menos pudimos competir de tú a tú". Un discurso válido para referirse a Mark Webber, martirizado desde el principio con problemas de tracción, pero no si se refiere a Vettel, tan sólo algo inquietado al final por Button. El golpe con Hamilton obligó a Alonso a hacer una cuarta parada para cambiar el morro y tener que conformarse con la sexta posición, por detrás de su compañero Felipe Massa. Felipinho se mostró muy entero, respondón, ante los continuos ataques de Webber, que al final pudo superar al brasileño para acabar cuarto. Hamilton fue séptimo en carrera y octavo, tras la sanción. Alonso, con suficiente margen de tiempo, se quedó como estaba. 

Abandono de Petrov

Nadie consiguió sobrepasar a Vettel en la pista, únicamente tras cambiar los neumáticos. Conservó su primera posición sin problemas y condujo tranquilo porque Heidfeld se había puesto segundo tras mejorar cuatro posiciones y taponaba a Hamilton, que marcaba un abismo entre el resto de pilotos. También Massa había empezado bien, todo lo contrario que Alonso, que por fin pudo adelantar a Vitaly Petrov aprovechandónde de que el búlgaro se colase. En la antepenúltima vuelta tuvo que abandonar Petrov. En Australia el búlgaro había sido tercero, la posición que logró en Sepang su compañero Heidfeld, que no subía al podio desde la temporada 2009, precisamente en el mismo circuito y con BMW Sauber. 

La superioridad del Red Bull de Vettel era tan grande que no le perjudicó no poder utilizar el KERS -"iba y venía"-. El actual campeón del mundo se quejó durante la carrera de tener problemas de "vibración" y habló con su ingenieros de seguir varios planes: el A, el B y el C. Esos mensajes cifrados son lo más fresco de la Fórmula 1, de los más interesante para el espectador. Instantes parecidos a una partida de mus. Alonso alargaba su primer sting y se puso tercero, pero perdería dicha posición en favor de Button en el segundo, mientras Michael Schumacher y Kamui Kobayashi tenían un pulso apasionante (acabaron noveno y séptimo, tras el castigo a Hamilton, respectivamente) y Jaime Alguersuari (14º) se peleaba contra su propio monoplaza, que perdía adherencia y no tenía estabilidad: "No sé qué ha pasado. Cada vez iba a peor. Ha sido un desastre completo".

Más contento estaba Button: en su última parada en boxes superó a Hamilton, el primero de los de delante en poner los neumáticos duros. EL británico resistió ante Alonso hasta que éste le embistió. Ahí cambió gran parte de la carrera. Menos para Vettel, que acabó ganando su cuarta carrera consecutiva, un tercio de los triunfos que acumula en la Fórmula 1. 

CLASIFICACIÓN DEL MUNDIAL: 1. Vettel, 50. 2. Button, 26. 3. Hamilton, 24. 4. Webber, 22. 5. Alonso, 20. 6. Massa, 16. 7. Heidfeld, 15. 8. Vitaly Petrov, 15. 

domingo, 27 de marzo de 2011

Vettel empieza el curso con otro triunfo incontestable Australia y Alonso es cuarto

Vettel festeja su triunfo en el circuito de Albert Park -EFE.

En su intento por dinamizar las pruebas, la FIA ha apostado por una de medidas para fomentar más adelantamientos y favorecer el espectáculo. Entre ellas destaca el cambio de neumáticos, cuyo proveedor ya no es Bridgestone, sino Pirelli, y que se desgastan con más facilidad que antes. “En invierno temíamos que las carreras fueran locas”, concedió en referencia a esta modificación Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987), que empezó el Mundial de 2011 como concluyó el de 2011, con un triunfo incontestable (el 11º de su trayectoria) y sin necesidad de utilizar el KERS ni el DRS, el alerón móvil que ayuda a superar a otro monoplaza: “eso me hace feliz”. El alemán rompió la mala racha de Red Bull en el GP de Australia, donde nunca había logrado ni un podio, y la personal, pues el curso pasado tuvo que abandonar cuando iba líder destacado. Así que el estreno del RB7, al que Vettel ha bautizado como Kinky Kylie (pervertida Kyle), en honor a la cantante de apellido Minogue–. El actual campeón tiene el costumbre de poner nombres a sus coches: en 2009 a su primer Red Bull le puso Dirty's Sister (la hermana guarra de Kate) y a los dos siguientes  Luscious Liz (seductora Liz) y Randy Mandy (Mandy la caliente). Bautizos peculiares para un tipo singular al que acompañaron en el podio Lewis Hamilton, segundo, y el sorprendente Vitaly Petrov, tercero, que como en la última carrera del año pasado en Abu Dhabi volvió a ser un muro para Fernando Alonso, debilitado por una salida horrorosa y cuarto como en 2010.

Alonso justificó su error amparándose en que Petrov se había metido “por dentro” y había echado por “el exterior” a Jenson Button, sexto en el Albert Park, y que había sido éste el que le había hecho recular: “me quedé en el lugar equivocado en la salida”. El piloto de Ferrari bajó de la quinta a la novena de posición y fue superado por su compañero Felipe Massa, al que como no volvió a no incluir entre sus rivales, no se sabe si por haber hablado en plural o por no considerarlo como un adversario potencial. Gracias a Massa, séptimo, se pudo ver el rendimiento del DRS, utilizado por un persistente Button en su quinto intento fallido por superar a Felipinho, que, fantástico, aguantó los ataques hasta la undécima vuelta, aunque Button le superó cogiendo un atajo ilegal y fue sancionado con un pase y siga. A partir de entonces empezó el baile en boxes y Vettel cambió neumáticos por blandos como los Ferrari, mientras que su compañero Mark Webber, quinto en su casa, y conejillo de indias para McLaren, que le hizo poner los duros. Apenas le duraron al australiano, que nada más alcanzar la línea de meta se paró. O su motor, vacío, le hizo detenerse.     

Desastre para Mercedes y descalificación para los Sauber

Pero para mal fario el de Mercedes, que en una vuelta, de la 23ª a la 24ª, tuvo que digerir el abandono de sus dos pilotos, algo que no le sucedía desde la temporada 1955. Michael Schumacher ya se había tocado con Jaime Alguersuari (11º) en el primer giro y Nico Rosberg fue envestido por Rubens Barrichello, en una acción propia de Ben-Hur por el brasileño fue castigado con un drive through. El premio al mejor debutante en el Mundial recayó, en un primer momento, en el mexicano Sergio Pérez, séptimo y capaz de completar los 58 giros del circuito de Albert Park haciendo una única parada y “sin ir al límite” con su Sauber en un trazado tan exigente para los frenos, con rectas cortas y una constante repetitiva: aceleración y freno. Pero horas después la FIA decidió descalificar a Pérez y a su compañero Kamui Kobayashi porque los alerones de los Sauber traseros eran más planos de lo permitido. Así que el mejor rookie fue finalmente el británico Paul di Resta, de Force India (10º), mientras que el belga Jerome d'Ambrósio, 14º y penúltimo de los que consiguieron acabar la primera carrera del curso o no fueron castigados. El venezolano Pastor Maldonado (Williams), también inexperto, se retiró en la novena vuelta.

“La temporada es larguísima. Esto acaba de empezar”, dijo Vettel. Que se lo pregunten a McLaren, que ha cambiado totalmente el MP4-26 en 15 días, después de un invierno complicado en la que sus dos pilotos se habían quejado del coche, especialmente por el sobreviraje y por las bocas de los escapes, dirigidas en principio hacia el suelo. Llegado el momento de la verdad, Hamilton fue quien estuvo más cerca de Vettel. Se quedó, eso sí, a 22 segundos.